La Cámara de Cuentas –que no sé qué pinta en las autonomías teniendo, como tenemos, un Tribunal de Cuentas del Reino—tal vez debería tomarse un respiro para auditarse a sí misma y a sus miembros, de cuya honorabilidad y recto proceder no desconfío en principio, aunque sólo sea por darle a la opinión una respuesta a los repetidos casos dudosos (y hasta alguno comprobado) de abusos económicos. Aunque lo suyo sería, tal como están las bolsas, suprimir un órgano que apenas sirve para algo, que suele llegar tarde y que, al carecer de capacidad sancionadora, hasta debe soportar portazos de los auditables. El “café para todos” lo han convertido , al menos aquí, en un buffet libre de cinco estrellas.

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.