Incomprensible, truculento, todo el negocio de la caja fuerte descubierta en la consejería de Empleo escondida en un armario, lógico que el titular del departamento la mandara abrir e inexplicable que la policía de la Junta haya ocultado, al parecer, esa información eventualmente grave al mismísimo juez. Dice la consejera de Presidencia que no sabe si es normal o no que haya cajas fuertes en la Administración, pero hay que matizarle que la cuestión no es ésa sino la de explicar por qué hay cajas cuya función y contenido ignora –también al parecer– el propio consejero. La consejera puede estar segura de que, en todo caso, estamos ante un  asunto chungo.

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