No sabemos con claridad qué está ocurriendo en Libia. Sabemos de buena fuente que las víctimas de la represión del “régimen” son incontables, una auténtica matanza. Y si no se confirma el rumor de que Gadafi –treinta y un años en el poder—haya huido, parece evidente lo hasta antier impensable: que el “régimen” se desploma. Gadafi es un hombre raro, sin duda carismático, que fue capaz de llevar a su pueblo y al ámbito árabe en general la ilusión de un modelo político independiente y populista, para evolucionar luego hacia la satrapía, caer en la infamia del terrorismo internacional, soportar la alevosa invasión americana y, finalmente, verse reconvertido en el aliado del mismo Occidente. Un tipo que ha sabido hacer de la extravagancia un signo del carisma hasta el punto de imponer a sus huéspedes occidentales su famosa tienda, su camello y su exclusiva guardia de doscientas vírgenes. Allá por los primeros 70, en plena Transición, fue a verlo a Trípoli una delegación andalucista encabezada por Rojas-Marcos y Gadafi la hizo esperar varios días recluida en su hotel mientras él permanecía en el desierto a solas con su Biblia y su cabra, con la que tal vez hablara a solas como ahora recomienda otro Rojas-Marcos, Luis, que ve en el soliloquio un saludable recurso para los espíritus abrumados. Una rara convención ha hecho que la izquierda y la derecha lo hayan apoyado, hasta que de pronto ha mostrado su verdadero perfil liquidando la insurgencia con tiros a la cabeza y tiros a la barriga. Aunque no sé por qué hemos esperado tanto conociendo lo del atentado de Lockerville. Aquí no se libra casi nadie de tan triste responsabilidad.

Ya veremos en que acaba la función pero su hijo –otro heredero republicano—ya ha amenazado nada menos que con una guerra civil y éste, que sepamos, no gasta ya cabra ni se aísla en el desierto sino que se mueve por Europa como pez en el agua con la chequera a mano, mimado por nuestros pedigüeños. Ni idea tenemos de lo que se está cociendo en esa vasta zona, hasta el punto de que prospera la teoría medrosa de que más valen los tiranos conocidos que los ayatolás por conocer. La arenga del imán nos rebrinca más que el diálogo de Gadafi con su cabra. ¿O es que tiene sentido jugarnos los cuartos a la temible carta tapada? Ya digo que ni idea. Aparte de que quienes hoy condenan la fusilada de Gadafi son los mismos que lo han invitado a acampar en sus jardines. Un hombre que habla con una cabra no deja de ser una garantía de estabilidad visto desde la civilización. Sus cómplices occidentales lo han sabido siempre.

8 Comentarios

  1. Nadie está libre de pecado, y si se escarba cualquier hombre público tiene que endosar montones de hechos horrendos. Pero éste desde luego siempre me pareció mucho más nefasto que Sadam por ejemplo. Y nunca promprendí porque se cepillaron al Sadam y no al Gadafi, cuando los dos tenían que ver con el petroleo….a no ser que con uno comprendieran que era imposible tratar (Sadam) mientras que con el otro era posible arreglarse aunque fuese en secreto.
    Besos a todos.

  2. A Gadafi lo bombardearon si no recuerdo mal, lo amenazaron y cercaron hasta que se avino a razones. Entregó al terrorista para que fuera juzgado y desmontó los campos de entrenamiento de terroristas en su país. Cosas que se pudieron verificar. Tal vez por eso el trato fue distinto. También fueron otros tiempos.

  3. Cierto en parte, buen hombre, pero también lo es que Granb Bretaña, con el Vºbº de los EEUU “devolvió” al terrorista de que habla (más de 200 muertas en su haber, el pasaje de un avión civil completo). Gadafi se ha aprovechado del meido a Bin Laden, del pánico a la islamización, lo mismo que la monarquía marroquí, igual que Sadam antes de meterse en problemas, y eso le ha dado predicamento entre unas democracias indignas que lo han dejado hacer aunque ahora le retiren el apoyo. Hay culpa para todos. Susvribo íntegramente la frase que cierra el primer párrafo de la columna.

  4. Genial lo de la cabra, genial imagen. Lo del Rojas Marcos psiquiatra o lo que sea, genial también. ¡Y yo que creía que usted era de la cuerda de esos hermanos!

  5. Gran verdad; una vez más la culpa es de todos. Ahí están las fotos de cada uno de ellos con ese loco fanático y criminal. Un hombre capaz de avasallar a su pueblo no merece el más mínimo respeto. Ni su memoria, una vez que desparezca del mapa que, ojalá sea pronto.

  6. Un tipo con esas actitudes (lo de la cabra, lo del desierto, lo de sus atuendos habituales…) ya habla por sí solo. Pero llevan ustedes toda la razón en que la responsabilidad por estas situaciones no surge por sí sola ni es achacable sólo al protagonista, sino que es cosa de todos los poderiosos que lo han utilizado como una pieza de sus estrategias respectivas. La amenaza islamista le ha venido como anillo al dedo a ese genocida, aunque no solamente a él.

  7. Túnez, Egipto, Libia, Marruecos, Sudán… Queda claro que al “mundo libre” le importan bien poco las dictaduras más temibles si de ellas puede esperar alianzas ventajosas. No sabemos en qué quedará este dominó pero no hay duda de que lo que está ocurriendo, aparte de la enorme tragedia, supone la apertura de un proceso que no sabemos bien cómo empezó pero que, desde luego, no tenemos ni idea de cómo puede terminar. Les confieso mi preocupación por la que creo mayor crisis mundial desde la caída del Muro.

  8. Si ustedes si fijan verán quelas protestas del Occidente democrático son las justas e inevitables. Imaginen por un instante que la matanza que Gadafi está causando en Libia fuera el producto de una acción americana… Tampoco se protestó más que lo imprescindible cuando Rusia ha hecho lo que ha hecho en Chechenia y otros territorios. Se ve que hay dos varas de medir y eso desmoraliza mucho, por lo menos a ingenuos como el que firma.

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