El cuento de “la buena pipa” recuerda, en efecto, el inacabable pleito que afecta al hotel de El Algarrobico que, en pleno Parque Natural del Cabo de Gata, la Junta apoyó en su momento para pasar luego a un incomprensible juego de amagar y no dar en torno a la ordenada demolición del edificio invasor. ¿Quiere de verdad la Junta llevar a cabo esa demolición judicialmente ordenada o más bien trata es de impedirla dilatando los plazos? No podrán quejarse sus responsables si en tales manejos se cree entrever una simple estrategia de dilación, ni si esa estrategia se interpreta como un designio encubierto de “mantenella y no enmendalla”. Son demasiados años y demasiadas idas y venidas, excesivas oscuridades. En el supuesto más inocente, la Junta ha probado su incapacidad de gestión.

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