Los políticos no ganan lo que dicen. Es más, ni siquiera ganan lo que “ganan”, si atendemos a que, en infinidad de casos, perciben emolumentos –y no incluyo los beneficios “en especie”– que, en no pocas ocasiones, superan al propio sueldo. Los ministros, los subsecretarios ganan en España poco dinero si se los compara con los de otras naciones, tal vez, pero cuando se quejan de esa soldada relativamente reducida olvidan contar que a ella ha de añadirse lo que trincan como consejeros de empresas públicas entre otras gollerías. Nadie puede controlar el dinero que manejan los políticos, por lo demás, al menos cuando están en el poder y ello provoca un uso, si no libérrimo, al menos más que liberal, de esos caudales, incluso al margen de cualquier corrupción. Unos jóvenes intelectuales visitaron a Guerra un día en su despacho de Moncloa para pedirle ayuda con que sostener determinada revista, por cierto ilustrada y meritísima, y Guerra, tras dejarlos hablar e invitarlo a bombones suizos –base de su dieta, como se sabe, junto a la tortilla de hierbas–, sacó de un cajón un fajo de un par de millones y se lo alargó munífico al que los encabezaba. ¡El dinero político! Cualquiera que conozca siquiera por el forro a esta “ ‘clase’ política” estará conforme en dos cosas: primera, que lo que reciben a cambio del “ ‘servicio’ público” prestado nuestros próceres y próceras no es nada del otro mundo si tomamos la referencia por arriba, pero que está más que bien si miramos hacia abajo; y segunda, que eso que cobran resulta una barbaridad en muchísimos casos si nos ponemos a considerar los méritos de cada cual. Es difícil que la política sea de verdad “servicio público” fuera del supuesto del político autosuficiente y no es ningún secreto que, desde César a los Kennedy, el dinero es la clave de arco de las carreras públicas. Y en la democracia española, esa ‘clase’ improvisada es, por muchas razones, un elenco más bien débil. Pepiño Blanco se tiene más que merecido que alguien le recuerde que ni siquiera ha terminado la carrera,  por decir, en este país de “mileuristas” y míseras clases pasivas, que no le parece excesivo el millón al mes que recibe por su impagable tarea.
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Más que turbador resulta tercermundista sin más la trifulca organizada, ¡desde el propio Gobierno!, “exigiéndole” al PP que revele lo que cobra Rajoy, en vista de que éste, en una respuesta homeopáticamente ambigua, respondió a una saetera de TVE que no lo recordaba. Y ridículo ese ‘streap tease’ financiero de un jerifalte que se dice “socialista obrero” y al que le parece normal y corriente trincar un millón de pesetas en un país cuyo salario mínimo interprofesional está fijado por “su” Gobierno en 7.988’40 euritos, pagas extras incluidas, es decir, más o menos, 658 euros anuales, o séase, los mil euritos de marras. Yo no sé, desde luego, cuánto ganará Rajoy pero no es difícil imaginar cuánto deja de ganar –si me permite el trabalenguas–  teniendo en cuenta lo que gana, con todas las de la ley, un registrador de la propiedad como él. Sí puedo imaginar, en cambio, cómo cualquiera, lo que ganaría el del millón y la carrera colgada si concurriera al mercado de trabajo en igualdad de condiciones. Él o la vicepresidenta, cuyo sueldo de secretaria judicial tampoco es ningún enigma, o si me apuran, el mismísimo ZP, cuyo “cursus honorem” cabe en un papel de fumar. En su divertida campaña presidencial, el payaso Colouche sostuvo que lo menos malo que le podía pasar a un pueblo pobre es tener un gobierno de ricos. Uno no dice tanto, pero sí diría, desde luego, que la mejor garantía de la mediocridad política que vivimos es esa insolvencia laboral de una clase dirigente mayoritariamente sin oficio ni beneficio. Por lo demás, ya sabemos que la política es al arte de no responder a las preguntas. O como puntualizaba André Suarès, el arte de no dejárselas plantear.

5 Comentarios

  1. Sean los que sean los que ganen en estas elecciones lo seguro es que ganarán demasiado para el trabajo que harán . Por otro lado : ¿de qué te sieve ganar la oposición ,si tienes que seguir currelando como un esclavo después de conseguir puesto?
    ¿Quién decía qué no había nada más hermoso que SERVIR a su país?

  2. Creo que pretender comparar los dineros que cobrarían en un oficio que no terminó ni el primer curso universitario, con un registrador de la propiedad, que solo personas excepcionales lo consiguen: Es mejor no escuchar lo que dicen, porque termina uno por creer que son diálogos de niños en un patio de colegio.

  3. 23:20
    Bienvenido, tocayo. Razón le sobra.
    Está claro que no es lo mismo estar en la política por vocación que por el sueldo que le cae a uno sin más meritos que haber hecho la pelota a quien procedía en cada momento, haber traicionado traicionado a quien procedía y cómo no cambiar de opinión cada vez que lo manda su jefe.

    España tiene la desgracia de estar gobernada por inútiles que no tienen más mérito ni currículum que el descrito más arriba.

    Otra cosa que se suele olvidar es que entre las primeras decisiones de cada legislatura está la de subirse el sueldo, virtud que también se les ha contagiado a los concejos y a los altos tribunales. ¿Por qué?

    Una conclusión tonta: Si el llamado partido socialista se ha cebado en el complemento que recibe Rajoy es porque en las otras 69 preguntas no le han podido pillar.

  4. Que los sueldos de los políticos son excesivos en este pais, no es nuevo. Pero claro, algunos sólo lo critican cuando ellos no están en el poder, qué curioso…
    Ah! que va a ser que para ser presidente, o vicepresidente o lo que sea, habrá que ser notario…No, si al final, Rajoy tenía razón y las urnas son lo de menos (qué importan más de 12 millones de izquierdas comparados con poco más de nueve de la derecha, por Díos) ..me encantan vuestros comentarios, TODOS sin excepción. Claro, como el Sr. Aznar era un lumbreras y no cobraba nada… y por eso le va tan bien con sus AMIGOS a los que AYUDÓ desinteresadamente cuando era presidente de este pais…; y eso por no hablar de su secuaz Zaplana que hace no tantos años, cuando era un abogaducho de mala muerte que se pasaba horas en un bar esperando a que apareciera alguien a pagarle el café que se tomaba y, si lo llevaba en coche, mejor -porque él no tenía- …..en fin, y ahora todo el día de marca y dándoselas de dandy…vamos, vamos; no si ahora, como SIEMPRE, diréis eso de que nos gobierne la derecha que ellos sí que saben…En fin, siento recordaros que, como decía mi vecina, en esta vida no hay nada más (ella decía gili….) -digamos triste- que un currante de derechas. De todos es sabido qeu nuestras actuales condiciones laborales -mejoradas con tanto esfuerzo de algunos, claro- siempre han venido de la GENEROSA DERECHA, sobre todo en este país. Yo aún recuerdo cuando, no hace tantos años, había un solo día libre….Que triste es perder la memoria y más en estos temas tan importantes. Eso, votad a vuestra derecha -derechona- en estos momentos, no vaya a ser que el próximo invierno la señorita se quede sin calefacción y eso SÍ que es importante.

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