Este país es muy raro. Se está desintegrando el gran partido de la Oposición, es decir, se está poniendo en precario el sistema de libertades, y sale el Jefe del Estado provocando un debate al hacer un elogio contundente del Presidente del Gobierno inconcebible en cualquier monarquía seria. O bien se monta un quilombo a propósito de la demanda de la hermana de Leticia Ortiz que pide medidas cautelares frente a un montón de ‘medios’, desesperada ante el acoso continuo de la prensa basura, y la prensa entra al trapo como si a los ‘medios’ decentes les fuera algo en ese negocio amarillo que ha descubierto que cuando se carece de personajes a los que despellejar no hay más que crearlos de la nada. ¿Se puede someter a una ciudadana a vigilancia permanente sin que ella pertenezca a ese ámbito alcahuete y sólo busque mantenerse al margen instalada en su derecho a la privacidad? Me asombro oyendo a la colegancia porfiar en tertulias y debates sobre esa cuestión cuya respuesta lógica no precisa juzgados para responderse y no comparto en absoluto la teoría de que cualquiera a quien esos furtivos de la intimidad decidan convertir en un personaje acosado haya de soportar esa lacerante carga bajo le excusa del derecho a la información. ¿Qué derecho ni qué información? A Telma Ortiz nadie ha logrado involucrarla en ese mundo pero ha debido soportar –la vía penal es prácticamente inútil en este terreno—que se acredite una inexistente relación  con Alberto de Mónaco con un fotomontaje declarado falso por la Justicia parisina a demanda del aludido, la patraña de que viaja con pasaporte diplomático o el cuento de que tiene asignada una escolta oficial. Y ahora, de vueltas de una estancia como cooperante, y refugiada en Toledo, ha de soportar que una vigilancia gratuita de paparrazzi aparque ante su puerta día y noche, la siga al súper o a la peluquería y la enfoque permanentemente con sus teleobjetivos. Hay que poner las cosas en su sitio: a eso no hay derecho, aunque no sé si habrá Justicia.

 

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 Es curioso, por lo demás, que esa industria de la infamia no se cebe más que con personajes indefensos. Ningún “periodista” ha perseguido, que yo sepa, las legendarias andanzas extramatrimoniales del Rey, nadie se ha interesado por las salidas nocturnas de los Presidentes del Gobierno a pesar que no han faltado cuentos al respecto, y seguro que se les caería el pelo si se les ocurriera vigilar, pongo por caso, al juez Garzón, que tampoco está exento de rumores “rosa”. Pero volviendo al pleito original, lo que parece claro es que nadie puede forzar la intimidad de nadie que no esté voluntariamente en la escena pública y menos cuando se trata con toda evidencia de casos “construidos”, es decir, de situaciones creadas a partir del propio acoso a personas que renuncian a cualquier clase de popularidad y exigen que se respete su vida y su paz doméstica. ¿Es censura previa, como se viene diciendo, pedirle a la Justicia que prohíba esa injusta cacería, más allá del derecho a la propia imagen y del que asiste a todos a disfrutar de su intimidad? Pues yo creo que no, francamente, y ya digo que a lo peor cambio de opinión si veo a esos perseguidores poner sitio a una ministra, a un mandamás de su propia tele o a los familiares de un Presidente del ejecutivo. Aparte de que el calvario de esa pareja acosada ha venido de perlas para ocultar el borbonazo del Jefe del Estado, la foto de la Vicepresidenta con el polígamo nigeriano, el desafío abierto del Gobierno vasco planteando la separación o las secretas conversaciones “bilaterales” de la Generalitat con el Gobierno para ajustar la financiación a cencerros tapados. España es un país muy raro, ya digo, pero al que se le entiende todo a poco que se conozcan sus claves. Todo el mundo apoyaría a Telma Ortiz si fuera su hija. A mí me parece que lo digno es apoyarla sin conocerla, como la  ciudadana anónima que no la dejan ser.

8 Comentarios

  1. Toda la razón. No se debne tolerar esa persecución basada en intereses comerciales, no se puede vender basura sobre el honor de las personas. Me algre, aunque lo esperaba, que ja tenga el coraje de enfrentarse a la multitud de colegas que se refugian en el gremialismo y la falisficación de los derechos.

  2. Pero ¿a esas alturas andamos en mi generosa y valiente España? A acosar a señoras sólo porque tienen ciertos miembros en su familia?Esto ya es bochornoso, y no pensaba que hasta ahí hubiéramos llegado.
    Triste panorama…

  3. Valga como prefacio mi manifiesto escaso entusiasmo por el sistema monárquico en general y el borbónico que nos aflige en particular. Otrosí digo que el libro ‘La soledad del Rey’ de José García Abad es un texto de aconsejable lectura como refrigerador de acaloramientos irracionales y adhesiones inquebrantables a la figura de nuestro actual jefe de estado. Tampoco quiero soslayar mi escaso, disminuido y prácticamente inexistente fervor por el presuntamente ilustre heredero de la máxima instancia de la cúpula estatal, en cuyo CV parece que destaca como cualidad prístina su extrema flojera, así como su pijería galopante. Dice la leyenda urbana, y yo solo la recojo, que en el cumplimiento de su única obligación, esto es, la de reproducirse, para que se mantenga el periclitado y anacrónico procedimeinto para alcanzar la jefatura del estado que caracteriza a toda monarquía, su trabajo consistió en permanecer en decúbito supino el tiempo suficiente para que la depositaria de su egregia semilla realizase las maniobras necesarias para la culminación de la tarea reproductora.

    Expresado todo lo anterior, solo me queda apuntar la escasa, disminuida y prácticamente inexistente simpatía por la rama Rocasolano de la genealogía de la consorte del presunto futuro jefe de estado, sin que ello implique que mi entusiasmo por la rama Ortiz de la supradicha consorte, me lleve de forma compulsiva a tirar docenas y docenas de cohetes en honor y gloria de dicha rama paterna.

    La discreción con que los medios trataron la belleza, el porte y la elegancia de la hermana mediana de la consorte del presunto futuro jefe de estado, la convirtieron, malgrée lui, en un personaje público, al rpodigarse en periódicos, revistas, revistillas, televisiones y televisioncillas, su imagen y la glosa babeante de sus virtudes tanto físicas como morales.

    Desde altruísta a aventurera, desde generosa a culillo de mal asiento, obviando que en el ejercicio de sus abracadabrantes misiones por lo largo y ancho del inmenso mundo, dicha señora percibe unos suculentos emolumentos, que según las actuales tablas salariales de la CRE -cruz roja española, para no iniciados- partiendo de un salario base de 1.500 eurillos, a los que hay que sumar complementos, dietas de desplazamiento, manutención y alojamiento, pluses de peligrosidad, incentivos por misión y otros gajes la llevan, junto a su compañero que goza de idénticos momios, a percibir una nominilla no poco envidiable para el 90 o más por ciento de la población laboral activa, está clarinete, al modesto juicio de esta vieja chiflada, que se trata de un personaje capaz de acaparar el interés de los millones de telvidentes de este país de porteras.

    Así que, sin chocar de frente con la tesis expuesta por el Anfitrión, lo cierto es que gozar de dichas apetitosas prebendas y gabelas, implica ceder un porciento no despreciable de intimidad en aras del conocimeinto por parte del sufrido contribuyente que colabora con sus impuestos a que todo lo anterior se haga tangible. Y cobrable a fin de mes.

    Saben que mi pescuezo está siempre dispuesto a recibir las collejas que correspondan por manifestar mis desviadas opiniones y desacertados comentarios. Quedo servidora de todos ustedes/vosotros a quienes envío un delicado beso de afecto .

  4. Doña Marta

    España, en su conjunto y apreciándola objetivamente, no es generosa ni valiente. Existe gente valerosa, y es multitud la que practica la generosidad, pero el común vota a chikilikuatre y a ZP, es ignorante en gran medida, y se deleita con la carnaza que le ofrecen los directores de medios que envían a sus perros-paparazzi a buscarla cada día, donde la haya, y si no la hubiere que se la inventen.

    Esta grande y dolorosa contradicción es nuestra España, donde convive la canalla y la ciudadanía de valor -casi siempre en minoría-, donde llenar la barriga de bazofia va de la mano, mandando, con la caridad autentica y la inteligencia.

  5. Gracias, mi don Quercus por pasar tan de puntillas sobre el panfleto escrito en finísimo papel de seda que pergeñé esta mañana, que no lo ha rozado lo más mínimo. ¿El que calla, otorga?

  6. Sra. Ishtar

    En la cocina de mi casa a veces se reproducen escenas belicas, propias de las guerras carlistas, pues en mi casa viven dos bandos enfrentados: monarquicos y republicanos -furibundos, comandados por mi esposa-.

    Su escrito es de tal consideracion para mí que he eludido contestarlo directamante, esperando mejor ocasion.

    Saludos mañaneros

  7. Doña Ishtar, el primer párrafo me pareció gracioso y muy propio de usted. Irrespetuoso, pero la comprendo: a veces apetece.
    En cambio no estoy de acuerda con la parte segunda. Naturalmente que esa señora disfrutará de ciertas ventajas, de un buen sueldo, y de un trabajo a su gusto.
    No la van a dejar morirse de hambre y trabajar de barrendera. En cambio no veo por qué a cambio tendría que soportar que la persigan, la acosen y chismeen a sus expensas. No hay nada más feo que emprenderlas contra una dama, joven, bonita y con pocas defensas. Me parece bajo y repugnante.
    Y eso que no conozco nada de la familia Rocasolano u Ortiz. Ni me importa.

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