La interesante campaña electoral francesa está introduciendo en el repertorio habitual un número insólito: someter a los candidatos (a los dos grandes, que es lo fuerte) al debate en directo no ya con los profesionales de los ‘medios’ sino con los ciudadanos y en riguroso directo. En Bélgica han copiado el cuadro tímidamente convocando un encuentro televisivo entre un grupo de espontáneos escogidos y el primer ministro Verhofstadt, pero en Francia se trata de enfrentarse sin mediación alguna, es decir, de imponer, siquiera por fuera del procedimiento electoral, la realidad de una participación directa de naturaleza asamblearia, una experiencia tan revulsiva que ha logrado del tirón, de momento, una audiencia de nada menos que ocho millones de espectadores. Nadie puede calibrar todavía el alcance de esta novedad en la que más de un ingenuo quiere ver de sopetón la vuelta al ideal imaginario de las democracias arcaicas, es decir, a aquellos regímenes en los que los asuntos públicos eran debatidos por todos los ciudadanos a los que alcanzaba el derecho de ciudadanía, con ese precoz espíritu “ilustrado” que Adrados supo poner en su justo sitio y que suele deducirse ingenuamente del cuadro idílico, con Pericles en primer plano, que pintó Demóstenes para idealizar la democracia que condenó a Sócrates. La tele es hoy la Asamblea –la ‘ekkleesía’– a la que pueden asomarse e incluso tomar la palabra, en principio, todos los ciudadanos, probablemente, pero ni hoy ni entonces resulta realista deducir de ese principio la realidad de una participación real que nunca se produjo en Atenas ni aquí es verosímil que llegara a producirse nunca. El régimen de representación es, en el fondo, la garantía frente a la tentación asamblearia, el dique más efectivo frente a la participación, el secuestro legal de la soberanía perpetrado en nombre de la funcionalidad práctica. Por más gestos que hagan los arcontes convocando a la asamblea, pocos sentido tiene esperar que ni uno solo de ellos decline efectivamente su poder y someta su criterio a la opinión de la mayoría. No es más que una ingenuidad ignorar que eso es algo que ha ocurrido desde mucho antes de que el régimen de autogobierno cristalizara en el esquema rígido de la partitocracia. En Atenas o en Roma ya era así. No tienen más que escuchar a los testigos.
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Los más entusiastas andan sacando ya conclusiones igualmente impropias de ese ejercicio que no deja de tener su importante dosis de demagogia, hasta el punto de que hay quien anuncia el ocaso del periodismo, víctima de ese protagonista, insisto en que imaginario, que sería la opinión pública representada por esos polemistas extraídos sin condiciones de la audiencia, que plantean a los candidatos cuestiones que sólo una óptica inocente puede creer más próximas y calientes que las que puedan plantear los profesionales especializados, un poco como los “oyentes” espontáneos de las tertulias radiofónicas se hacen pasar por voces más directas y expeditivas que las de los tertulianos. Es más, estoy convencido de que lo probable es que el candidato prefiera vérselas con un francotirador pertrechado de su experiencia y sentido común a enfrentarse con unos profesionales que  poseen un conocimiento incomparablemente más solvente que el que pueda tener el idealizado peatón electoral. Me imagino la ‘espantá’ que darían a un tiempo la Royal y Sarkozy si les cayera encima la propuesta seria de un sistema asambleario en el que debieran responder, no durante una sesión y tras pasar por los maquilladores, sino a pelo y durante toda la legislatura, de sus compromisos y faroles. Ya me gustaría creer, ya, en esos “jurados-ciudadanos” que están animando la feria en el país vecino. Lo malo es que me acuerdo de la suerte de Sócrates y se me caen los palos del sombrajo.

22 Comentarios

  1. Magnífico, espléndido artículo. Recoje usted todo lo que confusamente me estaba yo diciendo al ver, por casualidad, a la señora Segolène, a estilo Jesuscristo, acercarse a tocar a un paralítico en directo.
    Otro comment, un poco impropio: es usted un hombre de fé.¨Por lo menos, me lo parece cuando le veo apuntar todos los defectos y las derivas de la democracia, y seguir aferrado a ella. A veces, muy a gusto , tiraría todo por la borda…… Ya sé: ¿Y luego qué?

  2. Me temo que, como se apunta en la primera frase de la segunda parte -parezco Groucho- es una dosis de caballo la demagogia que se inyecta con esos simulacros de democracia directa. Aparte que seguro que habrá un sutil y delicado cribaje con técnicas sofisticadas como análisis informáticos del tono de voz, de imperceptible captación de los sentimientos o actitudes del que impulsivamente agarra -no ‘coge’, en honor a los lectores hispanoamericanos- el teléfono dispuesto a aquello de ‘ahora me van a oir’.

    Hace siglos, cuando una servidora escuchaba las tertulias de la radio -llegué incluso a dejar la grabadora funcionando al irme al currelo- me maravillaba de cómo había gente con instintos de killer, pero muchos más aún eran los domesticados y hasta encarnetados oyentes con voz, a los que se les adivinaba hasta la talla del pijama en cuanto declamaban el introito de su participación.

    Traigo a cuento las engañosas encuestas televisivas ‘en la calle’. Haces veinte entrevistas, las cuelas, le metes la túrmix y salen las cuatro que dicen exactamente lo que se quiere que digan. Doble mentira la que se presenta con apariencia de verdad.

    Una pregunta que dejo sobre la mesa: ¿Sócrates en estos albores del s. XXI?

  3. No se equivoquen, sra. Sicard, que no es alejamiento de la democracia lo que tienta a ja, sino reconocimiento de la crisis en que la ha sumido la tiranía de los partidos. De sobra sabe él que la griega no es un modelo deseable en la modernidad. Pero, como muchos sociólogos y politólogos de hoy, ja y yo y muchos no podemos aceptar este simulacro cada día más insultante para la decencia del verdadero partidario del autogobierno. Están bien elegidos esos dos ejemplos, Francia y España, porque en ambos países esta crisis es aguda. Miren lo que ocurre en el PSF, miren hacia la derecha post-gaullista, miren hacia las aguas turbulentas de Le Pen: todo es enredo, cuando no podredumbre. ja lleva razón en criticar estas democracias enfermas desde el ideal democrático.

  4. No me apasiona lo que acaba de ocurrir en Italia tampoco, pero la verdad es que cuesta aceptar lo de aquí, con tanta “concesión”, tanta “sensibilidad” y tanta “minoría” frente al clamor general. ¿Un callejón sin salida? Dios no lo quiera pero mal pintan esos bastos. Y sobre todfo, esos “oros”.

  5. No merezco yo ese privilegio, querido Rogelio, y disculpen que el lirismo –donde me hallo luce una mañana prestigiada por la bruma aquí y allá– me haya llevado a escribir “cura de aldea”, tan bernaniano título.

  6. Eso de que el régimen de representación es la garantía contra la tentación asamblearia es tremendo. Y de 10, por supuesto, pero lo van a despellejar un día, don severísimo jagm. No juegue con fuego que la capacidad denigratoria de esta poderosa máquina del Poder es tremenda. El otro día su denuncia sobre el dinero trincado por los partidos andaluces en el Referéndum dio lugar a unos comentarios sobre usted un una emisora que escuché por casualidad, que mejor no le repito. Cuídese porque le ha a hacer falta.

  7. Jefe, hoy es de los días que no le entiendo pero creo que lleva razón, en serio lo creo. Es que se explica usted muy bien, coño, debe ser eso.

  8. Me gusta su manera de decir las cosas sin miedo. Usa con frecuencia la expresión “sin tentarse la ropa”, que me encanta, y veo que predica con el ejemplo. La que dice hoy deberían leerlo ese rebaño que cobra sueldos tan por encima de la media sin dar un palo al agua, en los Parlamentos y otras asambleas.

  9. Soy un cobarde: me valgo del anonimato para mostrarte mi adhesión a tu tesis. Desde donde estoy no puedo hacer otra cosa. Efectivamente, la izquierda (lo decías con pena hace bien poco tiempo) con frecuencia no tiene ya que ver con la libertad.

  10. Excelente discurso. Volteriano y rousseauniano a un tiempo. Valiente. Admiro esa displicencia con mira alrededor a la hora de decir lo que piensa. Como ese Alto Cargo tan sincero como lamentable, también yo le envidio tanta frescura. Dios se la conserve.

  11. ¿ Qué os parecería una democracia representativa, diputados elegidos por distritos poblacionales, de no más de 100.000-150.00 h., con listas abiertas y uninominales, por sistema mayoritario a dos vueltas revocables por una comisión de vigilancia elegida en el mismo distrito, que formarían una Cámara Nacional.
    Un Presidente elegido por mayoría y por tiempo delimitado y con la premisa de hacer ejecutar las leyes con la aprobación de la Cámara, ó convenir su disolución una sola vez en su mandato.

    Una Presidencia que solo fuera responsable ante los jueces del TS.

    Una Justicia que eligiera a sus Órganos de Gobierno entre sus miembros.

    Los Borbones se podrían ir buscando otro medio de vida por que eso sería una REPUBLICA y los políticos profesionales otra nueva especialidad.

  12. ¿Mi don Pangloss invocando al Altísimo para que bendiga al Anfi? ¿Qué diría mi dilecto don François Marie d’Arouet? A este paso terminaremos todas -y todos- bailando la danza de la lluvia a Manitú, para que bendiga los pastos donde pacen nuestros millones de búf-falos, que diría Juncal. Y búf-falas.

    Y no se me corte mi don Roge. Más que bemoles nuestro buen don Páter lo que tiene son dos compañeros mejor puestos -el mueblamen entrepiernero, que diría el Fraguas- que el jaco del Espartero. (Su ‘absolutio a levi’, por fa, mi Reverncia).

    (Permítanme la anécdota que soy incapaz de callar. En una reencarnación anterior yo atendía a un anciano que, con su hija, me consultaba por un problema equis. Cuando lo iba a despedir, la hija se me acerca con disimulo y me indica en voz baja, ‘pregúntele por un compañero que hace tiempo que lo tiene hinchado’. Me quedé de piedra. Una se imaginaba que otro viejo, que tal vez tomaría el sol o charlaría en el hogar con mi paciente, tendría problemas de retención de líquidos, tal vez una ascitis por un hígado maltratado, qué sé yo… Hasta que la hija le apremió ante mi estupor “ábrase la bragueta, padre, y enséñele a la doctora ‘el’ que tiene hinchado”. No recuerdo si contesté “Ave María Purísima” o estallé directamente en carcajada incoercible.)

  13. Pues, ¿qué quiere que nos parezca, buen Abate? Nos dibuja un panorama inglés mejorado, una burbuja ideal de democracia profunda y eso que no se descuelga con ninguna requisitoria asamblearia, como hubiera esperado uno de usía. ¿Los Borbones? No se empecinen, la “forma” de Gobierno es tema superado. ¡Si hasta en Rusia se han pesnado reinstaurar a los zares! Usted nos dibuja el revés de lo que hoy critica la columna de jagm, algo tan difícil como deseable.

  14. ¡Valiente tropa demorepublicana que se ha juntado en este redil! No se ha reparado, a mi juicio, en que la columna de hoy no sólo critica la democracia “realmente existente” sino que apuesta por la participación, asamblearia o de la naturaleza que fuere, de los ciudadanos en la vida pública. gm ha defendido siempre que el proceso de formación de la voluntad colectiva viene siendo tergiversado por la representación tal como se practica hoy día. Y es verdad que viendo a Acebes o a Pepiño, a Rubal o a Zaplana, a Carod o a Otegui, tiene uno que darle la razón.

  15. En le bar, a la hora del aperitivo, a dos pasos de la Quinta Avenida, muestro a los amigos copia de la columna. Hay españoles y de varias nacionalidades, todos profesores menos uno. Unanimidad: ¡ojalá se pensara así en la prensa americana! Bueno, creo que han exagerado (aquí hay mucha actitud critica en la prensa) pero comprendo y celebro la reacción de mis colegas. La cerveza (la birrita, diría nuestro entrañable Zumbao) me ha sabido a gloria.

  16. De acuerdo. No saría añadir nada. Hay días en que el bloguero fiel debe limitarse a hacer acto de presencia testimonial, asintiendo a lo dicho por el autor y los comentaristas. Ya saben, nos une eso que Goethe llamaba las “afinidades electivas”. Da gusto tener un rincón en el que refugiarse siquiera un rato cuando el ambiente es tan hostil a la razón y a la humanidad.

  17. Querido Miller, qué bien me has hecho revivir aquellos aperitivos de cuando teníamos (todavía) menos dinero que hoy. Como tú me alegro al comprobar que nuestro viejo grupo sobrevive en el tiempo, ttal vez tronzada mucha esperanza, pero sin sucumbir. Alegrarse por el amigo es seguir vivo. Raro privilegio la amistad.

  18. Bárbaro, mi don josian, siempre arreando en la primera fila contra la manga de boludos que viven de este cuento. Qué decirte que no sepas de la democracia argentina. Al menos ahí tenés una cierta pose exigente pero aquí es que no hay vergüenza, ¿viste? Ya me preparo para la futura “chiche”, otra vez la primera dama que sucede al primer varón. No se lo creerán esos rojazos que tiene en el blog pero yo les cambiaba con los ojos cerrados a su reina o a su Letizia por estas busconas.

  19. 01:45
    No veo mal la Republica que nos pinta don Marchena, pero me gustaría más si las votaciones se sustituyeran por sorteos locales y la presidencia por sorteo entre los agraciados.
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    No se escandalice doña Sicard por las denuncias de un amante de la Democracia, como es ja. La Democracia se defiende denunciando y atacando fallos y abusos, y creo que ése es el deber de un buen demócrata.
    Ya se sabe que una democracia enferma puede acabar en dictadura.

  20. 28/02/07 08:18
    Reflexión oída según me despertaba a un periodista:
    Royal y Sarkozy le dice a Rajoy que Nicolás Sarkozy (en un mitin de Rajoy) aseguró que tras el Siglo de Oro, España ‘no alcanzó una fuerza de creación similar más que con José María Aznar y su Gobierno’ mientras Royal visita los suburbios de París y ha dicho “Francia necesita estos barrios, su energía y su talento”, por lo que no los considera un problema, sino parte de la solución”
    Y sigue:
    Lo de Sarkozy es peloteo, lo de Royal demagogia ¿Será que la politica francesa se está contagiando de la española?

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