En Burgos se han producido graves incidentes entre manifestantes vecinales y policías. La razón, que los primeros –no todos los vecinos del barrio, claro, sino un grupo activista—han logrado parar la construcción de un boulevard por parte del Ayuntamiento, con gran despliegue de acciones violentas, como rotura de vallas, incendios de muebles urbanos y demás números de repertorio. Lo discutimos en la radio, con Carlos Herrera, más o menos conformes en que los proyectos urbanísticos competen en exclusiva las instituciones, las cuales deben someterse, a su vez, a las condiciones que impone la ley, y no a un inverosímil criterio de unanimidad ni a una imposición minoritaria. En Granada, por su parte, un grupo de háckers invade la web del arzobispado y cuelga en ella una violenta réplica no sólo a la publicación de cierto intolerable  libro machista, sino, ya de paso, contra el Opus Dei y al propio Gobierno. ¿No es verdad que estamos viviendo una etapa de desconcierto frente al papel legítimo (y por tanto, también a los límites) de las llamadas “redes sociales” o de la piratería informática? Creo, modestamente, que sí, a pesar de que cualquier postura adoptada en este sentido será relacionada sin transición con la desprestigiada censura. No, muchos no pedimos censura sino, simplemente, una valla rousseauniana que detenga la libertad de algunos allí donde comienza la de otro. Y en Burgos, lo que llevamos visto –como en tantos sitios en los últimos tiempos—es que cierto libertarismo bohemio confunde la democracia representativa, que es la tenemos, con la asamblearia para la que, a juzgar por lo que estamos viviendo, esas minorías no están preparadas.

 

Recuerdo que Dos Passos decía que si la libertad pudiera gestionar por sí misma sus asuntos se habría convertido, de hecho, en simple democracia. El problema es que no puede –seamos serios—sin el apoyo instrumental de la representación, es decir, de los elegidos libremente y, por eso mismo, responsables de sus decisiones. Se paralizaría, no digo ya Burgos, sino Eurasia, si las decisiones municipales tuvieran que ser aprobadas por la totalidad. Pero en ello parece que andamos experimentando sin mucho ni poco sentido de la responsabilidad cívica. Profundizar la democracia nada tiene que ver con la revuelta que predica, por ejemplo, un Llamazares aquí pero no en Cuba. El régimen de libertades exige su tiempo para arraigar en las conciencias. El de los reventadores, no.

6 Comentarios

  1. Coincido con la frase que expone el Anfi cuando dice que “…cierto libertarismo bohemio confunde la democracia representativa con la asamblearia. Pero también es cierto que la sociedad anda caliente, muy calentita, con el panorama presente –y más el futuro– que nos ha deparado la caterva de políticos, de todo el abanico, que nos apacienta.

    Como consecuencia no es difícil comprender que ciudadanos sencillos, padres de familia, yayos asfixiados, jóvenes en paro, se sientan apoyados por esos pocos libertarios que cometen las atrocidades. Lo que ellos no harían lo ven plausible en cuanto supone, por un lado una aparente defensa de sus intereses y por otro, una forma de dar cera a la sinvergonzonería gobernante.

  2. Por descontado, don Epi, (¡y don ja va a decir que estas veladas las acaparamos usted y yo!), que es cierto cuanto dice. Pero eso no invalida la crítica implícita de la columna de hoy, dado que lo inaceptable es que una minoría imponga su criterio a las instituciones que hayan formalizado legalmente sus proyectos. ¡Pues no nos faltaría más que tener que “pactar” con todos y cada uno de los grupúsculos de un municipio cada obra! La gente tiene motivos de sobra para andar cabreada pero no es quién para torcer la política de un consistorio y acomodarla a su gusto! ¿No creen ustedes?

  3. Dele a un perroflauta o a un “insumiso” un sillón y un coche oficial y tendrá la réplica exacta de los políticos contra los que ellos se yerguen. Por favor, que somos maduros y hemos visto muchas cosas ya en esta vida. La política es una cosa muy seria para ponerla en manos de los políticos (perdón por la paráfrasis) pero desde luego no dudo que sería más grave entregársela a los caceroleros. A los que sobran razones, no lo dudo, pero…

  4. Remito al artículo complementario con esta columna escrito hoy en El Mundo por Arcadi Espada. No tiene desperdicio tampoco.

  5. Ambos escritos, el de ja y el de Arcadi, son igualmente admirables. Menos mal que aún hay gente que se viste por los pies.

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