Emplear el fiasco de la Gripe A y su enorme coste como un argumento contra la ministra de Sanidad ahora que se presenta como candidata a la alcaldía de Madrid demuestra una notable desinformación aparte de no ser en absoluto justo. Cualquier responsable sanitario en aquellas circunstancias habría hecho lo mismo que hizo la ministra  –de hecho lo hicieron todos, excepto el polaco—como es lógico y natural ante un aviso tan alarmante como el que dio la OMS, y al margen de que en la gestión de la crisis haya tenido el negocio de la farmaindustria, que es de lo que se acusa –la Asamblea del Consejo de Europa, el prestigioso British Medical Journal, tantos otros—a la señora Chan y a sus “expertos”. No tiene sentido tampoco manejar cifras cuando son ya irrecuperables, pero es necesario recordar que en Francia el dispendio fue, lógicamente, mucho mayor, concretamente de 700 millones de euros que fue lo que costaron los 94 millones de dosis, y para qué hablar de Inglaterra, donde el presupuesto alarmista del primer momento cayó como una pedrada sobre el tejado de vidrio de la crisis. En un mundo globalizado estas cosas seguirán ocurriendo, y es de temer que cada vez con mayor frecuencia y riesgo de planchazo, y si no, ahí está la noticia que antier mismo daba The Lancet sobre esa bacteria –la “New Delhi metalo-beta-lactamasa (NDM1)—importada de India y Paquistán por el llamado “turismo médico”, muy especialmente, por algunos incautos que han viajado desde Gran Bretaña a esos países para someterse a operaciones de cirugía estética, y que, alojada en el tracto digestivo, ha resultado inmune a todos los antibióticos conocidos salvo a dos de ellos. Ya tenemos ahí otro fantasma: según ese gran periódico médico, pronto, de aquí a diez años más o menos, resultará imprescindible frente a esta nueva amenaza un sistema de vigilancia y control a escala planetaria. Si Dios no lo remedia, quien esté al frente de Sanidad hará en su momento lo mismo que la ministra-candidata hizo aquí, a ver.

 

Lo curioso es que, mientras a cada una de estas alarmas, por suerte falsas en su inmensa mayoría, se les dispensa un trato rendido, las grandes plagas heredadas como el sida, la malaria o la disentería endémica en los países postrados, se aparcan como si su daño no requiriera remedio urgente y la magnitud de sus efectos no fuera atroz. Y los mismos laboratorios que han hecho el agosto con la Gripe A regatean a la hora de abaratar sus imprescindibles vacunas en los países míseros, ante la inhibición de los mismos ministros que los forraron. Habrá que estar prevenidos contra este terrorismo noticioso que ya, probablemente, no nos abandonará.

3 Comentarios

  1. ¿Que no es justo denigrar la intervención de los poderes públicos en aumentar el poder económico de las grandes Corporaciones de la Industria Farmacéutica.?

    ¡¡Si aún sigue el MONOPOLIO de la distribución de los productos farmacéuticos INTOCABLES con las mismas leyes franquistas!!

    El autor de este escrito debe ser un becario del amigo JaGM.

  2. Abate, ya sabemos que es usted más exigente que naide, más rojo que la amapola pero, por Dios bendito, no sea tan plasta. Ah, y escirba con más claridad, porque hay mucha veces que no creo que ni usted mismo entienda lo que dice.

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