A ZP ha tenido que pedirle por carta el alcalde de Almonte que, ya que viaja encantado a catar los langostinos gaditanos de Sanlúcar, se dé siquiera un voltio por nuestra tierra, donde no ha de quedar defraudado como turista. Por eso fue a visitar ayer Almonte, cosa que merece ser tenida en cuenta toda vez que no se ha molestado en acercarse por los países lejanos donde nuestras tropas, no sólo prestan servicio humanitario, sino que mueren cuando el caso llega. La provincia de Huelva, por lo visto, no interesa al jefe del Gobierno a pesar de ser uno de sus más pródigos graneros de votos, como no sea para patrimonializar familiarmente el paraíso de Doñana, tal como hicieron sus predecesores. Está bien, en todo caos, la iniciativa del alcalde almonteño y bien la concesión de ZP. Todo es posible con las elecciones a la vuelta de la esquina, incluso que ZP se digne visitarnos de cuerpo presente aprovechando que vivaquea entre nosotros.

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