Resulta ya inconcebible el espectáculo ofrecido por esos políticos imbuidos por la idea de que lo público es suyo. ¿Reservar las aulas para candidatos del PSOE o preferir a los “clientes” para el enchufe público? Bueno, eso no sería tan grave, en fin de cuentas, como los grandes “golpes” económicos que han salido a la luz, ciertamente con escasas consecuencias. Hablo desde el “caso Guerra” al “caso Montaner” pasando por este resucitado “caso Menacho”, el factótum del partido en Cádiz que repartía el suelo de Olvera, a amigos y conmilitones, como si fuera suyo realengo. Si hay algo que no acabo de entender es cómo  ha llegado a asumir esta situación límite, con todas sus consecuencias, un hombre como Griñán.

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