La declaración favorable del Consejo General del Poder Judicial a favor de la juez Núñez –la controvertida sustituta de Mercedes Alaya cuyo proceder denunció la propia Fiscalía y cuyas decisiones rectificó la Audiencia reiteradamente— ha causado reacciones diversas, como era de esperar, pero también un generalizado estupor. Y es que, en efecto, esa adhesión corporativa deja en evidencia a aquella Fiscalía denunciante y a la Audiencia que se vio obligada a corregirle reiteradamente la plana, por no hablar del salto espectacular dado por los asuntos embarrancados en su oficina en manos del instructor que, en su ausencia, ocupó su lugar. Una vez más se comprueba que ese CGPJ al que todos critican y ninguno reforma va por un camino diferente al que recorre no sólo la opinión, sino gran parte de la profesión forense.

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