Pregunto a un juez cómo es posible que la Junta siga empleando y confiando tareas públicas a los “externos” o “enchufados” y el juez me contesta que porque la Justicia carece de medios para ejecutarla. “¿Y qué va a hacer el juez, imputar al consejero por desobediencia y meterlo en la cárcel? ¿Quién crees tú que estaría dispuesto a afrontar algo semejante?”, me dice. No sé que responderle, naturalmente, pero saco dos conclusiones: una, que la Justicia se traga amargamente cuanto puede, y otra, que la división de poderes ha desaparecido definitivamente. La partitocracia ha liquidado la independencia judicial y mantiene maniatada a los jueces. Es posible que en esta sociedad ya no sea posible otro modelo que el que ellas representan con el resultado que está a la vista.

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