No puede ir más a lo loco la consejería de Justicia, de varapalo judicial en varapalo judicial, de crisis en crisis, de traspié de la consejera en traspié de la consejera. Esta vez es el TS el que refrenda la decisión del TSJA de anular el artículo de la orden de María José López que establecía el régimen de control de los funcionarios de Justicia, a los que esa elefanta en cacharrería agravió de entrada asegurando que, cuando ella llegó a la poltrona, la Administración de Justicia presentaba una “situación salvaje”. Sin entrar en el asunto, lo que está claro es que la consejera López ha chocado frontalmente con los funcionarios, mantienen graves diferencias con vastos sectores de jueces y fiscales y ha purgado de manera sin precedentes su organigrama de altos cargos con los que tampoco se entendía. ¿Es lógico mantener un servicio tan fundamental en manos de una persona que chica con todos y no se entiende con nadie? Con las elecciones a la vuelta de la esquina, a Chaves lo salvará una vez más la campana.

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