Nunca me pareció un progreso sino todo lo contrario la transferencia de la Administración de Justicia –en buena teoría, separada e independiente—a la Junta autónoma. Y ahí están los resultados, para que el nuevo fiscal-consejero despabile en lugar de meterse donde no debe. Los 16 magistrados de la Audiencia de Sevilla le han enviado a su Presidente un valeroso escrito en el que le denuncian que no pueden con su carga de trabajo y que ello les impide “ofrecer respuestas en plazos y formas adecuados”, es decir, con las debidas garantías constitucionales. “Hemos esperado pacientemente… en vano”, dicen los ropones. Ya ve el consejero De Llera –hasta antier miembro de esa Audiencia– que el problema no es la jueza Alaya.

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