No hay entre los peatones quien entienda a la Justicia, unas veces por mucho y otras por poco. Quien, por ejemplo, comprenda qué pudo haber hecho Pedro Pacheco en el Ayuntamiento de Jerez para merecer sanciones que lo han mantenido años entre rejas mientras anda por la calle, tan tranquila, una legión de presuntos. Es posible que Pacheco haya pagado su reconocida impertinencia y sus desafíos a los manguitos, pero ésa sería una razón pésima para castigarlo de manera tan excepcional, sobre todo teniendo en cuenta que lo que ese alcalde monterilla pudo haber hecho con su vara no puede ser más que calderilla comparado con lo que se haya podido cocer en las grandes instituciones. Más allá de cualquier diferencia con su cuestionable estilo, hay que reconocer que el otrora figurín de la política andaluza ha pagado sus posibles culpas en términos desconocidos aquí desconocidos hasta ahora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.