El fiscal-consejero de Justicia, Emilio de Llera, parece obsesionado con apartar del caso de los ERE y las prejubilaciones falsas a la juez instructora Mercedes Alaya, de baja por padecer neuralgia del trigémino. “La pobre está enferma y lo que hay que hacer es dejarla que se cure tranquilamente”, ha dicho ese buen hombre, pero lo que está claro es que él se limita a cumplir su papel en esta farsa, que no es otro que el de minimizar sus efectos y eximir, en lo posible, a Griñán. ¿Recuerdan ustedes al “pobre” juez Barbero al que contribuyeron a matar a disgustos los guardianes del “caso Filesa”? Pues ésta es una nueva versión de aquel lamentable suceso, por más que, con seguridad, no le saldrá la jugada a los medrosos. Parece mentira ver a un fiscal distinguido metido en estas bregas.

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