Sigue empeñado el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) en subrayar su, al parecer, irredimible anacronismo con acciones antidemocráticas aparte de insustanciales desde una perspectiva política. Esta vez se trata de cosechar la aceituna de una finca como un gesto justiciero por parte del sindicato, disconforme ahora con la apropiación injusta de terrenos pertenecientes a las viejas vías pecuarias, cosecha que, tras la apropiación indebida, el sindicato entregará posteriormente a una obra benéfica. ¿Y quién es el sindicato para decretar ese embargo de bienes ajenos, quién para situarse al margen de la Ley y hacer justicia (¿) por su cuenta y riesgo? Cada día se ve más claro que ese sindicalismo obsoleto no dispone ya ni siquiera proyectos discutibles sino que tiene que extremar sus actuaciones para mantener su visibilidad. Una pena, porque no puede discutirse que, a pesar de parches y aún de abusos manifiestos, muchos de los grandes problemas de la población campesina siguen ahí aguardando una solución que no ha de llegar, desde luego, reponiendo “Nocevento” cada dos por tres en la ruidosa cartelera.

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