Se lamenta un magistrado onubense por tener que sobreseer, forzado por la Ley, el caso del presunto saqueo de los fondos de Formación, toda vez que la Fiscalía ha retirado los cargos, inopinadamente, de la mano de la Junta que venía ejerciendo estratégicamente la acusación particular. El juez se mesa los cabellos ante la evidencia de que se irán de rositas quienes fueren los responsables de tropelías tan desvergonzadas como justificar esas subvenciones con gravosas facturas ¡de pimentón, muñecas de comunión, remesas de pescados o ron exclusivo!, pero reconoce que no le queda otro camino. Pocas veces se vio tanto abuso acompañado de tanta lenidad, aunque cabe pensar que ya no debe de quedar capítulo alguno que sorprenda a nuestros ropones. Queda por ver cómo justifica la Junta en el Parlamento esos 2.000 euros gastados en pimentón, siquiera para aliviar la perplejidad del juez.

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