No hay crisis en España y, para qué querríamos más, menos aún en Andalucía. Y sinb embargo, a Chaves le ha faltado tiempo para reducir en un punto (dos décimas más que el Gobierno: lógico) la previsión de crecimiento que, de este modo, desciende desde el 3’4 estimado anteriormente, al 2’4 pronosticado ahora. Nada que ver con la crisis, por supuesto, prohibida la palabra maldita, pero ahí está el gesto elocuente que el vicepresidente económico ve con mucho mayor optimismo que el ministro al desvincular el descenso con el crecimiento del paro. Es para sospechar que Chaves se amarra los machos inquieto ante una oposición que, en el poco tiempo que lleva ejerciendo, ha demostrado más capacidad para sacarlo de quicio que ninguna otra hasta ahora. Por eso se cura en salud y rebaja el optimismo aunque sea sin reconocer la realidad. Allá él, porque lo que sea, sonará. Y demasiados indicios sugieren que sonará pronto.

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