¡Nueve de cada diez votantes apoyan en Huelva el nuevo Estatuto! Lo han dicho y repetido hasta el cansancio, sólo que olvidando un dato: que más o menos siete de cada diez ciudadanos llamados a votar no han aparecido por los colegios electorales. Si sólo hubieran ido a votar 10 onubenses, nueve a favor del ‘Sí’, podrían decir lo mismo: que el éxito de la consulta habría sido apoteósico. En Canal Sur, los portavoces de la Junta hablan de victoria rotunda pero no hay ni una sola mención a esa abstención enorme que si no deslegitima, sí que descalifica una operación política que hasta Alfonso Guerra dijo en su momento que no era más que un trapicheo de políticos. Políticos cada día más lejanos del pueblo, democracia cada día más burocrática: ésa es la única conclusión verdadera que podemos sacar del carnaval de ayer.

2 Comentarios

  1. Acaba de finalizar el referéndum sobre el Estatuto de Autonomía andaluz. La abstención ha llegado a cotas inimaginables en una democracia, el 63.8 % de los electores.

    Han votado los funcionarios de la Junta y los que viven del presupuesto estatal.
    La clase política no hará ninguna reflexión sobre el tremendo desprecio de los andaluces a lo que ellos representan.
    El cinismo de los políticos es enorme. Dice el portavoz de la Junta, que lo que ocurre es que el pueblo andaluz tiene una confianza excesiva en sus políticos.
    Definen a Andalucía como incauta.
    Las ciudades han superado todas en abstención. Los pueblos han votado su mayoría. Eso demuestra que la clase política domina las áreas rurales como verdaderos CACIQUES. Montellano es la prueba evidente.
    Solo se salva Marinaleda en las áreas rurales.
    Ahora tienen los republicanos una tarea enorme. Acabar con los herederos del franquismo-mornárquico.
    En eso estamos trabajando.

    De momento hay que seguir trabajando por el republicanismo como alternativa a la corrupta e indecente partitocracia.

  2. Mesura, abate, mesura. Una cosa es señalar el fracaso de la clase política y otra diferente querer acabar con la cacharrería aprovechando que el río de la abstención viene crecido. “El franquismo-monárquico”, hombre, no se pase usted, que tampoco es eso.

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