La candidata republicana a la vicepresidencia de los EEUU, Sarah Pali, ese “pittbull maquillado” según ella misma, ha tirado por la calle de enmedio para acusar al candidato Obama de haber mantenido relaciones con terroristas. Con tan poca base, al parecer, como que Obama habría coincidido alguna vez con Bill Ayers, un excombatiente de Vietnam que, en su día ya lejano, intentó una campaña de atentados en el país. Los demócratas no se han inmutado gran cosa con una acusación tan sensible en la actual circunstancia americana –repetido al menos tres veces por Palin—ni siquiera cuando han visto colgado en ‘Youtube’ un spot referido al tema, pero en cambio se han divertido lo suyo el enterarse de que el magnate del porno Larry Flint anda preparando a toda máquina una película del género protagonizada por una “doble” de Palin conseguida a través de un anuncio en Internet. Vale todo, pues, a partir de ahora en esa democracia de referencia para la que el sexo fue siempre, después de todo, un buen motivo y caballo de batalla desde la crónica de los míticos primeros padres del país hasta la historia de Clinton y la becaria, pasando por el libro publicado hace unos años por el propio Flint con el título “Sexo, mentiras y política”, de fácil acceso en la Red, y su ocurrencia de ofrecer un millón de dólares a quien pudiera probar que había mantenido una relación sexual con un miembro del Congreso. Ya saben que hubo un tiempo en que la muñeca inflable más demandada en el mercado ‘hard’ fue una copia, al parecer, poco afortunada, de la señora Nixon, lo que ya dice mucho de la proximidad emocional entre el poder y el sexo, al menos en aquella gran nación. Es probable que de aquí a las elecciones la lucha desagarrada nos proporcione tanto juego sucio como requieran las expectativas electorales, y eso es algo que, en definitiva, en un espectáculo político de esa envergadura, resulta desolador.

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Hay muchas razones para que el ciudadano americano se abstenga en los comicios dando lugar a esa paradoja que es un sistema representativo de extrema fortaleza basado en una participación real escandalosamente baja, pero quizá este indecente recurso a la degradación, incluso simbólica, del adversario no sea la menor de ellas. Una realidad que ha dado lugar alguna vez a hipótesis que parecen arrancadas del Montesquieu más determinista, como la de que los Estados que votan más son aquellos en que el clima es menos propicio mientras que la abstención se dispara en los que disfrutan de clima amable. O a la teoría de que el escepticismo que lleva a la abstención no es más que la respuesta a la pésima información política que el elector recibe lo mismo desde el entorno de los candidatos que desde una prensa poco escrupulosa a la hora de jugar con la verdad y la mentira. Que esa prensa diga un día que Kerry era un falsario y que sus medallas vietnamitas eran un invento, para al día siguiente sostener lo contrario, pongamos por caso, explicaría en buena medida la sensación sentida por el ciudadano medio de carecer del criterio fundado que legitimaría su voto. Como lo explica, sin duda, ver a la propia candidata agitar ante el rival el fantasma del terrorismo o contemplar en la cartelera su retrato pornográfico. Baltasar Porcel ha escrito que se puede convivir políticamente con la miseria siguiendo el modelo del Nápoles inundado de basura, es decir, tapándose la nariz y mirando para otro lado, pero eso no es garantía segura de nada tranquilizador. No vamos a inventar a Maquiavelo ahora, aunque no estaría de más preguntarse una vez más hasta qué punto el gran florentino estaba proponiendo un paradigma del poder o simplemente reflejando la realidad que tenía a su alrededor. Pocas cosas han quedado tan claras con esta crisis como la debilidad del ‘lidership’ americano. Con sucesos como los comentados, la verdad es que no hacen falta mayores explicaciones.

9 Comentarios

  1. Sinceramente, no sé que añadir. Todo esto lo podemos constatar cada día. La democracia no creo que exista. Es un ideal hacía el cual hay que tender …y del cual parece que nos alejamos cada día más……
    Besos a todos.

  2. Pues sí Dª Marta se puede decir más alto pero no más claro, lo que hay detrás de todo ese “Juego Sucio” que nuestro querido Anfi trae hoy a la palestra no es otra cosa que el debilitamiento del espíritu público.
    D. Niccolo, que ante todo era poeta, escribía especialmente para reírse de la inmundicia que veía a su alrededor, como seguramente le susurraría en los oídos a La Riccia; como hoy se reiría de los partidos “socialistas” que trabajan por el capitalismo, de los déspotas que van de democráticos y de elecciones manipuladas que se llaman “libres”, y aún así ha sido, es y seguirá siendo tergiversado por los siglos de los siglos por los dueños de la granja. Que más da si se le acaba cogiendo gusto a la bazofia.
    Saludos a todos.

  3. 21:56
    Ninguna de las elecciones americanas de las que yo he tenido noticia ha sido tan sucia. ¿No será que están aprendiendo de nosotros?
    ¿Recuerdan cuando Al Gore renunció a un recuento de votos que yo creo que tenía ganado?

    Los peores enemigos de la democracia parece que no son los fascistas sino los que se han aupado gracias a ella.

  4. Ya le digo D. Griyo, hay por ahí algún Consejero relacionado con el mundo del otium que cuando lo veo en la caja tonta se me ponen como escarpias. Vamos, espantaíto como el niño del Sexto Sentido.

  5. HIPOCRESIA SOBRA EN ESTADOS UNIDOS PERO DESCARO Y LIBERTAD DE EXPRESION TAMBIEN. UN SALUDO DON JOSE ANTONIO

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