Como la presidenta Ayuso, el presidente Juanma Moreno fue recibido en su día sin excesivo entusiasmo. Como ella supo él luego ir ganando terreno a la estimativa pública a base, sobre todo, de prudencia y discreción. Y es de esperar que, también como ella, sepa rematar su aventura sin los contratiempos que, inevitablemente, acarrean la impaciencia y la ambición. A esos (muchos) que le piden ahora y van a seguir pidiéndole que dé el salto y convoque elecciones, confiemos en que no haga ni mucho ni poco caso, porque las prisas nunca fueron buenas ni las extrapolaciones del todo correctas. Por lo demás, es probable que ese hombre tranquilo no precise consejos. Nadie como él conoce, seguramente, el paño que trabaja. El imprescindible liderato es obra indelegable. Lo sabía Ayuso y seguro que también lo sabe él.

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