La Inspección de Servicios de la Junta de Andalucía ha sido siempre lo que ha sido, como no puede ser de otra manera quizá, tratándose de un órgano que depende de la jerarquía. ¿Qué va a decir esa Inspección en un dictamen sobre una actuación más que vidriosa del Presidente de la Junta? Pues lo que dijo: que mil sobre hojuelas. ¿Y qué papel puede hacer si se le encarga por quien la manda que ajuste las piezas por ajustar en el puzzle inconcebible de las empresas públicas y sus “enchufados”? Al próximo Gobierno autónomo le queda la tremenda tarea de devanar esa madeja que el “régimen” deja bien enrevesada. El toque estará en ver si a los funcionarios de único derecho les da tiempo a impedir que se consume el atentado.

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