La Izquierda clásica sintió siempre un vivo rechazo de lo que llamaba “izquierdismos” –eso de estar siempre más a la izquierda del líder o de la corriente principal—y hasta echó mano del piolet cuando se presentó la ocasión. No creo que a los “anticapitalistas” que proyectan separarse del tronco podemita lleguen a amenazarles con ese arma desalmada pero sí que ingresarán en el ya concurrido camarote “marxista” en el que se apretujan los rivales de Iglesias mal dispuestos a aceptar el “posibilismo” oportunista del biempagado socio de Sánchez. A Teresa Rodríguez, la vienen encañonando desde que criticó como excesivo el “chaletazo”, y es de sobra sabido que Iglesias ni olvida ni perdona. La Izquierda andaluza se rompe, pues, por el extremo, como se rompió por el suyo la Derecha. Verán como también ahora quien pierde peso político es Andalucía.

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