Lleva razón el arzobispo de Sevilla, Cardenal Amigo, cuando pregunta por qué ese empeño en desterrar los crucifijos de los edificios públicos no se extiende a los demás símbolos religiosos que en ellos se exhiben, al menos desde el XIX. Aquí se han cuestionado con éxito representaciones tradicionales de Santiago Matamoros, pero no se ha dicho ni pío sobre la diversísima galería de cuadros religiosos que decoran las sedes oficiales. No la lleva, en cambio, IU que parece haber encontrado en el toletole guerracivilista un mato inacabable de motivos y entretenimientos, con ese proyecto de exigir en los Ayuntamientos un declaración concreta sobre algo que la inmensa mayoría tiene asumido hace decenios: la ilegitimidad del 18 de Julio. IU no se arredra ante la posibilidad de que alguien demande pronunciamientos similares por los acontecimientos de Asturias o la barbarie antirreligiosa, porque juega con la ventaja de que poca gente tendrá la entereza de correr el riesgo de hacerlo. Ni unos ni otros lograrán gran cosa, pero en la medida en que lo consigan estarán devolviéndonos a aquella era de horrores. La verdad es cuesta trabajo ver en estas izquierdas a las sufridas fuerzas de la Transición.

1 Comentario

  1. DSebería haber comentado algo sobre la “lección” de Historia que Carrillo dio en la Universidad de Sevilla, reclamando que se “revise” el pasado: hay que tenerla dura o haber tenido la buena estrella de quien ha sobreviido al estalinismo para acabar viviendod e la democracia. Estas izuqierdas han perdidom el norte, aunque muchos sigamos considerando esa opción como imprescindible en democracia. Pero ¡cualquiera devuelve a Valderas a su camión de reparto de butano! No se haga mala sangre, amigo, y vea la corrida desde el burladero o, cuando menos, alíviese la suerte.

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