Al alcalde de Huelva le han inventado los sociatas, impotentes ante su popularidad pronto hará 20 años y al que barruntan ya encabezando la lista de las autonómicas, la miserable calumnia de que padece Alzheimer, y el alcalde ha replicado poniéndoles dos calles a sus dos antecesores del PSOE. Por su parte IU ha roto la tradición de unanimidad en las distinciones al votar en contra de la concesión de la medalla de la Ciudad a la ministra de Trabajo –mano de hierro en guante de seda, ay– olvidándose de que ese alcalde había rotulado una calle con el nombre de Marcelino Camacho y otra con el de Pasionaria, además de concederle la medalla a Valderas, que ya es conceder. La política se degrada a ojos vista, y de actividad noble va quedando reducida al manejo más rastrero.

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