El proyecto de ley antifraude que prepara la Junta –¿no parece una paradoja?—remacha el dudoso clavo de la ley Antidesahucios embalados ya por la cuesta radical. Esas medidas de control que exigen, por ejemplo, el del patrimonio privado y hasta el de las cuentas corrientes en caso de herencia, invaden claramente la privacidad y, en la práctica, sólo funcionarán con los medianos y más chicos, porque es obvio que a los ricos de verdad no hay Junta que les controle las cuentas invisibles. ¿Saben los andaluces, además, que hay varias autonomías en las que no se paga el impuesto de sucesiones que aquí quieren reforzar a lo bestia? A la Presidenta la está arrastrando el populismo de una IU demagógica y sin norte. Ese pacto le va a salir caro al contribuyente andaluz.

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