Ha dicho el nuevo baranda de IU, Antonio Maillo, que sería absurdo negar que Griñán se ha ido de la política huyendo de la quema de los ERE y las prejubilaciones falsas, subrayando que serías “produndamente injusto” que la coalición se comiera ese marrón en el que no tuvo arte ni parte. ¿Se habrá puesto de acuerdo con sus manijeros de la Junta o habrá hablado por cuenta propia? No lo sé, pero al afirmar que la continuidad de los consejeros “tocados” por el caso, “ni nos vincula ni nos deja de vincular” como socios del cogobierno parece dejar entrever las tensiones que todo cuanto pueda poner en peligro esa alianza y sus mamelas correspondientes, ha de levantar en el interior de su organización. Maillo tiene que elegir entre la exigencia innegociable de responsabilidades al PSOE y la unidad de un partido al que su antiguo responsable, Luis Carlos Rejón, acusa de estar actuando en política como una ONG pero no “como un partido político serio” con tal de mantenerse en el poder. Maillo lo tiene crudo frente a los que darán lo que sea –incluso un telón para los ERE–con tal de seguir en el cargo.

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