Es ya casi imposible mantener la presunción benévola que se niega a ver en la sustituta de la juez Alaya una Penélope dedicada sin prisa ni pausa a destejer el velo de las corrupciones tejido por ésta. ¿Tan mala instructora era Alaya, tanta es la ventaja procesal que le lleva la juez de familia que heredó su azacaneada instrucción? Sin poner en cuestión la rectitud de Núñez, lo cierto es que sólo ella, el PSOE y la Junta tragan con su desmontaje. Y no se trata de condenar por condenar, pero tampoco de venir a estas alturas con el cuento de que aquellos “presuntos” son, en realidad, “víctimas”. Es tan evidente el caos mangón de estos años, que si Penélope devana finalmente lo tejido, la desmoralización popular será irreparable.

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