Lo menos que puede decirse de la decisión unánime de eliminar los “paraísos fiscales”, adoptada por los países del G20 en su reciente cónclave, es que resulta estupenda. Estupor produce, desde luego, escuchar a quienes más familiarizados están con esos antros consentidos endosarles la culpa de las catástrofes actuales y apuntar a ellos para desviar en su dirección la indignación colectiva. Uno no sabe mucho de esta vaina, ésa es la verdad, pero tiene por seguro que la posibilidad real de arrasar esa lacra y librar al sistema socioeconómico de su maléfica sombra no asoma siquiera por la mente de los mismos que han representado la comedia de su proscripción. ¿O es que cabe imaginar en serio a la economía francesa sin el refugio seguro de sus islas de de Andorra, a los potentados que se codean en la revista ‘Forbes’ sin los herméticos cofres suizos, a los negociantes ingleses o españoles sin esas islas Tortugas que son Jersey o Gibraltar, a los ricos alemanes sin el oasis seguro de Liechtenstein? ZP mismamente imposta la voz para reclamar que se cierren esas cajas negras sin recordar ya que su partido dispuso de ellas en tiempos, algo que podría decirse de casi todas las partitocracias europeas y, por supuestos, de sus manijeros. Aparte de que ya me dirán qué es un ‘paraíso fiscal’, cómo se delimita ese concepto que la OCDE pergeña con trazo grueso en torno a características (escasa tasación del capital, opacidad y garantía de secreto) que comparten la mayoría de las instituciones bancarias. Los “paraísos” son un instrumento crucial del neocapitalismo y lo seguirán siendo de la modalidad de sistema que, superadas las peores circunstancias, adopte este maltrecho al que hoy es preciso mantener artificialmente. Eso lo saben mejor que badie los mismos que dicen que acabar con ellos es condición indispensable para salir de la crisis.

 

Porque no dudo de que se adopten medidas, eso no, pero ya verán cómo más pronto que tarde vuelve el sonsonete de la libre circulación de capitales, de la necesaria competencia empresarial y de la virtud de esa famosa ‘Mano Invisible’ que lo arreglaría todo a condición de que la garra del Estado se retraiga con todas sus consecuencias. Nadie va a acabar con las fugas de capital, nadie va a cegar uno de los negocios punteros del planeta y menos aún, a nadie se le va a ocurrir en serio averiar la gigantesca lavadora de dinero negro en que, en buena medida, se ha basado la “new age” y todas las aventuras especulativas. Esas “islas del tesoro” seguirán ocultas en el mapa secreto de los grandes bucaneros ahora como siempre.

7 Comentarios

  1. ¡¡Ruptura..Ruptura hacia una República presidencialista, democrática, con separación de poderes auténticos……. donde los partidos y los sindicatos se financien por sí mismo en pié de igualdad con la sociedad civil!!

    Maldita “Transición” aquella que nos está llevando lentamente al borde del abismo mientras el pueblo sigue alienado con sus Autos de fe.

  2. Vd. ya lo ha dicho todo, ja, no se ha dejado nada en el tintero.
    ********************************

    Feliz don Marchena que todavía cree en sus sueños.

  3. Cómo era aquello de que el sistema precisa de sus cloacas para que el aire restante sea mínimamente respirable. O aquello otro de quien plantaba su cedazo para filtrar el polvillo de oro.

    Ingenuo y bendito don Marchena, como afirma mi don Eli, que aún cree posibles los espacios boscosos, con mariposas azules, pajarillos canoros y arroyuelos de aguas sin contaminar.

    Pocas opciones quedan: o recurrir a un bigbang todopoderoso que convierta al planeta en polvo cósmico o seguir tragando pausada y conscientemente la basura establecida, permitiéndonos de cuando en vez una vomitona para aliviarnos.

    Hoy es día del Amor Fraterno. O eso decían. Baci per tutti.

  4. Oño Anfi, ej que a veces nos deja pocos resquicios pa decí algo, uy, que me parezco a la doblá recién defenestrá.
    Fuera bromas, qué decir cuando más de la mitad del capital financiero en movimiento circula a través de esas Tortugas de las que habla nuestro Anfi, o como espetaba el especulador de Wall Street (Stone, 1987): “lo importante es el dinero, lo demás es conversación”. Pues ná, don’t worry be happy que el FMI inyectadito de fraternidad nos sacará del atolladero.

    (Muchos para usted Dª Epi, desde el río aquel, abejarucos y mosquitos incluídos).

  5. los políticos en esta etapa de crisis tan dura mas filibusteros que nunca , como no sea que venga un terremoto y lo arrase todo, poca confianza tengo yo en que toda esta maquinaria se volatilize. un saludo Don Jose Antonio

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