En el estado de California, en la ciudad de Belmont, han prohibido fumar incluso dentro de casa. Los infractores serán castigados con multa de cien dólares, sean cuales fueren las medidas antihumo adoptadas en la intimidad, en detrimento del concepto de soberanía doméstica vigente en todas las civilizaciones y en todos los tiempos. El tabú y la prohibición son parte inseparable de la aventura americana, esa experiencia social apasionante dentro de la que caben, contradictoria pero holgadamente, la libertad más venerable y los más absurdos excesos de control. Obama mismo ha prometido hace poco que no fumará dentro de la Casa Blanca, pero tengo la impresión de que la progresión de las prohibiciones un poco por todas partes tal vez responda a una reacción frente al imparable avance de las libertades que vivimos en zonas cada día más dilatadas del mundo. El gobernador Swarzenegger respalda y solicita la vigilancia del “vecino sospechoso”, pero en los EEUU la prohibición es una tradición que hace mucho que no respeta siquiera el ámbito más íntimo, como lo demuestran las sanciones previstas en diversos estados empeñados en vigilar hasta el tálamo nupcial proscribiendo, por imperativo puritano, prácticas tales como la ‘felatio’ y otras fantasías. Human Right Watch ha denunciado que en aquel gran país, 600.000 personas figuran en un Registro Nacional Obligatorio de Delincuentes que incluye y, de hecho equipara, al violador con el convicto de orinar en la calle o de desnudarse en público, aparte de que, en términos generales, la prohibición del sexo con menores condena en teoría a los adolescentes a abstenerse en sus relaciones personales.

Frente a controles como la prohibición de los teléfonos móviles con cámara, impuesta en Arabia Saudí por la ‘fatwa’ de Abdelaziz al Sheij, la prohibición de un anuncio de la ‘Superbwol’ consistente en la sugestión de un pecho femenino, supone un correlato difícil de asumir, pero se integra en eso que un observador tan agudo como Gore Vidal llamaba las “prohibiciones arbitrarias” de un sistema de libertades, por lo demás, proverbialmente elástico y permisivo. Todo es posible en América, hoy como ayer, desde la pródiga anuencia con el discrepante hasta la vigilancia de alcoba que, por otra parte, imagino más que difícil de llevar a cabo. ¡Imagínense, no poder echar un pito en casa! Tratándose de la patria de las libertades, hay que reconocer que la respuesta al relativismo moral que parece el signo de los tiempos, está en marcha en ese país que, sin embargo, sigue enrocado mayoritariamente a favor de la pena de muerte o asume la tortura como un mal necesario.

11 Comentarios

  1. Se pasan y además son hipócritas.Y lo peor es que dentro de poco tiempo ¡ los copiaremos…! ¡Qué cosa más triste!
    Besos a todos.

  2. Desconfío del puritanismo, como de todo exceso. Norteamérica es una gran nación con grandes virtudes –acabamos de verlo– y grandes defectos, algunos directamente vinculados a su moral particularísima. No se olvide que junto a ese celo puritano son también ellos los más famosos disolutos…

  3. Yo no acabo de entender si jagm es amigo de los EEUnidos o no lo es. Porque unas veces los ataca y otras los pone en el candelero, o yo al menos tengo esa impresión. Un país es muy dueño de poner la linde moral donde quiera, no les parece?, y en este sentido no veo por qué criticar unas «prohibiciones íntimas» que nosotros tal vez no comprendemos.

  4. ¿Ven lo que ocurre? Llevo muchos trienios leyendo a este hombre y nunca observé esas contracicción que ve nuestra amiga cordobesa. UIn crñitico aprueba y desaprueba –es su tarea– sin que ello signifique que toma partido o cede a sus preferencias del tipo que sean. Los EEUU han conseguido, por otra parte, hacer muchos amigos y también enemigos: por algo será. Pero su peso en el mundo y su relieve como sociedad hegemónica hablan por sí solos.

  5. Les aseguro que ja sabe de lo que habla, y a mi juicio, lo suele hacer con cuidado y pulso. Todos (bueno, muchos) fuimos antiyanquis cuando hubo que serlo (Vietnam y demás), todos, o casi todos, parece que se vuelven hacia Babilonia, como suele llamar a América don ja, los ojos,. a veces no poco bobos. Miren a ZP convertido con fervor al obamismo y compárenlo con el que se quedó sentado en el palco de la Cstellana al paso de la bandera…

  6. La libertad americana es así de compleja y difícil de entender fuera de su país. Lo era ya en tiempos de Tocqueville, pero ahora se nota más y mejor, porque, entre otras cosas, casi asistimos en directo lo mismo al discurso del Pte. que la Superbowl.

  7. Entiendo la crítica a pesar de mi actitud, y la comparto en buena medida. No hay sociedades perfectas ni sistemas inmejorables. ¿Es que la sociedad espñaola no nes puritana, cínica y contradictoria cuando se presenta la ocasión?

  8. La prohibición es el vicio de los que mandan. Si no prohíbes no eres nadie.

    Bueno, lo cierto es que no es el único. El lujo a costa del presupuesto de la Administración es otro de los más extendidos. Si no pregunten a don Pérez Touriño, a doña Sonsoles y a no sé cuantos más.

    Me sumo al comentario de don Lépido, que aunque tímido no se muerde la lengua.

  9. Don Lépido y don Griyo tienen razón a mi entender. Yo, como no soy crítica, como conozco pocas cosas y sólo hablo en mi nombre puedo dejar llevarme del humor y decir que son hipócritas. También es verdad que es un gran país….por eso lo critico tanto.

  10. pues como no pongan una camara de seguridad en cada farola como en japon me parece que pocos medios van a tener para combatir su estado de igualdad de un estado sin humos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.