Un grupo de espontáneos han reventado en Sevilla una Charla de El Mundo que iba a ofrecer el ministro de Educación. ¿Cómo? Pues convocando el reventón en las llamadas “redes sociales” –con la colaboración de algún periódico, por cierto—e impidiendo luego por las bravas, ya dentro del acto, su celebración. Su libertad es la que importa; la nuestra, la de los demás, no cuenta: en esto han evolucionado poco las inquisiciones. De tal manera que bastará que unos cuantos se confabulen para que el derecho de reunión y expresión que garantiza nuestro sistema de libertades se quede en papel mojado. ¿Que qué querían esos bárbaros? Ah, eso no lo sabemos, porque los bárbaros no hablan latín. Sólo les escuchamos aullidos contra el ministro, al que llamaron “fascista”, mientras botaban sobre el propio terreno para conjurar el contagio: “Un bote, dos botes, fascista el que no bote”. ¿Es éste un incidente que afecta a El Mundo, como tal tribuna libre, o al ministro silenciado? A mí me parece que no, sino que es la demostración de que, en este momento y en España, el derecho de reunión y el de expresión no están garantizados ni lo estarán mientras baste una cita cibernética para volar un polvorín. Ya, de acuerdo, que no son espontáneos juveniles inflamados por la ilusión deformante, sino, aparte de profesionales, borregos coléricos que alimentan su conciencia vacía con el ejercicio de la intolerancia, por supuesto, de acuerdo con el rabadán. Pues como todas las inquisiciones, ni más ni menos.

Cuando el director de El Mundo les invitó a conformar su algarabía como diálogo, ellos arreciaron en su monólogo unidimensional: “Un bote, dos botes, fascista el que no bote”. A partir de hoy, ya saben, quien quiera garantías para ejercer esos derechos democráticos básicos que se olvide de la autoridad legítima y pida permiso a las Inquisiciones. Porque no hay sólo una, sino varias: verdes, rojas, azules y hasta violeta. Por lo demás, va algo, lo que quieran, a que no revientan nada que pudiera llevar a la justa sanción del escándalo de los ERE y las prejubilaciones falsas ni la destitución de un buen juez por motivos “de género”. Con la Iglesia hemos dado, dirían ellos, llegado el caso. Se ha dicho alguna vez que la Libertad significa responsabilidad y que por eso mismo la mayoría la desprecia. Tu libertad llega justo donde comienza la mía (Rousseau), pero ni un milímetro más. Rousseau debió de ser un fascista de esos que aúllan y no botan, seguro.

7 Comentarios

  1. Fomentan el odio en la masa y después lo utilizan a demanda para derribar al adversario. Si eso no es fascismo, por mucho que Carlos Colón se empecine en la equidistancia en su artículo de hoy, que venga Dios y lo vea. Aunque quizás lleve razón porque los borregos no pueden ser fascistas, como no pueden ser tampoco ninguna otra cosa, más que borregos.

  2. Vergüenza para el sistema democrático, cinismo por parte del PSOE, debilidad de la Autoridad con mayúscula. ¿Perros flautas han dicho? Esto es más complicado, esténn seguros, pero muy peligroso en todo caso. No tendremos democracia en tanto no los pongan en su sitio.

  3. Por lo que veo (a distancia) es que las reacciones han puesto a cada uno en su sitio. Mejor. Siempre habrá gente que eche la mano a la pistola cuando alguien trata de culturizar. El radicalismo de nuevo cuño –el callejero, el perroflautero– nada tiene que ver con el huamnismo de la vieja Izquierda. Claro que la izquierda actual tampoco, por eso no me extraño del apoyo que el PSOE ha dado a estos reventadores.

  4. Yo estuve presente en el no-acto y les aseguro que no me he sentido más indefensa frente a esos borricos que rebuznaban sin dejar resquicio alguno para el diálogo. Si esta es la alternativa que nos proponen, no van a leggar muy lejos, a pesar de la desidia de la autoridad.

  5. Me hubiera gustado conocer el parecer de algunosn habituales (Prof, doña Epi, Ropón, Miller N.Y., Berlín, etcétera) pero por lods datos de que dispongo me parece que el asunto no precisa gran litigio. Están convirtiendo a la nación española en una capea de pueblo donde cada cual hace lo que le da la gana. Que un ministro no haya podido hablar me parece que lo dice todo.

  6. Con el título «Insultar no es gratis», Ignacio Camacho publicaba un artículo hace unos meses, sep 2012, en que decía. No es nuevo, en otras universidades españolas ha habido grupos que han reventado actos de Felipe González, José María Aznar, Manuel Fraga o Santiago Carrillo.

    Ciertamente no es nuevo el hecho. Pero desde el 11-M 2004, quedó demostrado que convocar por sms -hoy más fácil aún con las llamadas redes sociales- una algarada como la que se ha visto en Sevilla, es rápido y muy barato.

    A tener en cuenta por quienes organizan actos con según qué personajes.

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