Los obreros de Nissan han reclamado al Gobierno que les aplique las mimas medidas de protección salvadora que le ha aplicado a la Banca. No saben lo que dicen, las criaturas, pero no deja de tener su lógica aplastante reclamarle a un Gobierno “socialista obrero” una prioridad para la clase trabajadora frente al mimo que dispensa al teórico adversario. Esta crisis va a servir para acabar de desenmascarar a los que viven de las siglas, a los que obtienen el voto de los trabajadores por un intercambio simbólico de himnos envejecidos y puños en alto, demostrando que pasaron los tiempos en que alentó la esperanza del cambio social trabajado desde la política. Los obreros de Nissan como los de Delphi o los de Santana y tantos otros acaban de descubrir las tripas del  muñeco. No sería impensable que la crisis, por eso mismo, acabe cambiando la política además de la economía.

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