Cuanto más se bucea en el frustrado megaproyecto de El Granado más claro va quedando que la Universidad onubense está perdiendo el tiempo por no aprovechar del tirón a estos magos de la ingeniería financiera, el similiquitruqui promotor y el poraquitequierover. Resulta, por ejemplo, que las dos empresas que aparecen como impulsoras del lío, cuentan como administrador único con una tercera en la que, junto a una misteriosa nómina extranjera, figuran algunos personajes zascandiles de esos que no pueden disimular le inequívoco perfil conseguidor ni la condición del testaferro más clásica. ¿Y de esa farándula  no se ha enterado Barrero hasta ahora? ¡Vamos, hombre! El auténtico quid de la cuestión va a acabar estando justo en ese punto, esto es, en explicar por qué ahora el partido que manda en la provincia se planta frente a un proyecto que es evidente que debido de estar auspiciando desde el inicio. Que lo probable sea que al alcalde de El Granado se lleve a la tumba lo que sin duda sabe, no cambia las cosas.

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