Lamentamos por igual la suerte de todas las víctimas del absurdo y brutal accidente de Los Palacios en el que perecieron dos ciclistas y resultaron heridos otros tres por la bárbara imprudencia de un conductor indocumentado. Pero hemos de echar de menos particularmente a Gerardo Rojas, el amigo Gerardo, atento siempre con la vida onubense en todas sus manifestaciones, constante en nuestras perdidas “Charlas” mientras funcionaron, crítico siempre con nuestras críticas, a veces hasta el cabreo (recíproco), como responsable celoso de la industria petroquímica que presidía. Se va un hombre atento y escrupuloso, arrebatado por un capricho bárbaro. Quedará su memoria para mucho tiempo entre amplios sectores onubenses.

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