Al nuevo consejero de Salud se le podrá reprochar su exuberante e impropia coloquialidad, pero nadie podrá negarle su determinación reformista. Lo último: su denuncia de que el SAS de doña Susana (y predecesores, por supuesto) trampeaba malamente las listas de espera condenando a los pacientes a unas demoras lamentables cuyo detalle resulta casi increíble. ¿Y ya está? ¿No se le podría pedir responsabilidades –ante la Fiscalía, incluso— a esos gestores que han antepuesto el objetivo partidista al derecho a la salud de quienes les pagan el sueldo? ¿Por qué si un mero retraso fiscal conlleva para el contribuyente un severo castigo se han de ir de rositas estos sobrevenidos ganapanes causantes de tantas duquitas negras? Si se confirman las denuncias del Consejero, lo suyo sería dejarse de roneos e informar de ese contradiós al Fiscal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.