De dos grandes avalanchas ha avisado la Junta al des(Gobierno) de la nación. Una, la de los desdichados que desde África están llegando y llegarán en patera a nuestra playas (¡y ya en temporada verano!), una población digna del mayor respeto pero también necesitada de un severo control sanitario. Y dos, la que supondrá este verano la Operación “Paso del Estrecho”, una oleada masiva de nada menos que tres millones de desplazamientos. No tendría sentido abrir de par en par las puertas de un país que, con motivo de la pandemia, ha tenido confinada a su población tres meses y que aún la mantiene sometida a fuertes limitaciones de sus derechos, permitiendo que millones de transeúntes de origen y circunstancias sanitarias desconocidos se mezclen con nuestra castigada ciudadanía. Permitirlo sin graves precauciones sería lo mismo que importar gratuitamente el virus.

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