Reclama le presidente Chaves un respeto para Andalucía que habría de materializarse en la discreción (no sé si lo que se pretende es el silencio, pero recelo que sí) sobre los escándalos que vienen afligiéndonos desde hace varios decenios y en los que el protagonismo lo desempeñan políticos de los primeros niveles. Bien, pero ¿quién escandaliza, el que la hace o el que la critica? La estrategia de ocultamiento en que Chaves y sus ‘medios’ –noten que poco hablan del “caso Chaves” los andaluces más o menos alineados con el Poder—basan ese ideal de integración tiene un límite, y ese límite lo determina la evidencia de los hechos. Si Chaves no afronta el disparate de sus hermanos estará comprometiendo su propio perfil político aunque, ciertamente, si lo hace a estas alturas, lo tendría por lo menos difícil. Por más que calle la ‘teleJunta’, por más que miren para otro lado los “amigos políticos”, por más que la mayoría absoluta impida por adelantado cualquier debate parlamentario. Se hablará de este enredo de las adjudicaciones fraternas como se habla del crédito condonado del propio Presidente. No deberían echar la culpa a nadie sino comprender que la tienen ellos mismos.

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