Sigo en la tele un interesante debate sobre –más bien ‘contra’– la política “de género”, en el que, siempre bajo la perspectiva de la fe católica, se sostiene que aquella no es más que un instrumento de dominación de un Poder cuya estrategia consiste en demoler los fundamentos de la identidad para dominar más cómodamente al individuo masificado. Me llama la atención, sin embargo, la enérgica apelación de una antropóloga interviniente a unas ciencias que, al demostrar la diferencia cerebral, neurológica, entre el varón y la hembra, están probando que la identidad no es el producto de la ‘socialización’, es decir, que la condición de macho o de hembra no son “construcciones” sociales sino realidades “innatas”. Es muy curioso porque hace tiempo que dentro de ambientes decididamente progresistas también se acepta este enfoque, de manera que, sin perjuicio ni cuestionamiento de la libertad sexual, se afirma que, en cualquier  caso, hay buenas razones para sostener que el sexo no puede ser un simple producto o modo de comportamiento elegido sino una determinación biológica que, ciertamente, puede ser ‘deconstruida’ para reducirlo a un simple rol de naturaleza social. Hombres y mujeres, en consecuencia, no serían iguales ‘a nativitate’ (Milton Diamond o Steven Rhoads sostienen incluso que la radical diferencia se da ya en las fases embrionaria y fetal), sus cerebros tendrían pesos diferentes y distinta distribución de las neuronas aparte de que la actividad de sus hemisferio no sería la misma, lo que –y aquí es donde me da el pálpito que empieza a perder pie el subjetivismo– daría por resultado una diferencia de caracteres que no procede de la ‘socialización’ porque se nace con ella. Un debate interesante que carece de sentido tratar de descalificar con el dictado de retrógrado. Aviados iríamos si nos allanamos a sustituir una fe por otra.
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Consecuencia de esta reconsideración del problema es el creciente cuestionamiento de la enseñanza mixta –ese ideal ‘ilustrado’ consagrado por muchas democracias– a la que se opone, desde esos grupos disconformes, un proyecto de escuelas separadas por sexos, más apropiado, según ellos, a la auténtica condición de los alumnos. De hecho, en Inglaterra hay libertad de modelo pero los centros de mayor prestigio son unisexuales, en Francia (el país de los ejemplares “liceos” abiertos) un libro de Michel Fize mantiene vivo un fuerte debate sobre el fracaso de la coeducación no muy lejano del provocado en Alemania precisamente por círculos socialdemócratas, en USA ya no es obligatorio el modelo único que el feminismo arrancó a Nixon, en Suiza se admite la separación,  en Suecia, Escocia o Canadá también está en discusión el modelo. Y el argumento principal reside en que la madurez alcanza antes al cerebro femenino que al masculino (algo de lo cual había visto ya el maestro Eccles hace mucho con las bendiciones de Popper nada menos) y que, en definitiva, en la enseñanza conjunta se demuestra un creciente éxito de las mujeres frente a un mayor fracaso de los hombres. Todo envejece con el tiempo, ya lo ven, y “El segundo sexo” de la Beauvoir no tenía por qué ser una excepción con su tajante propuesta de la identidad elegible y su premisa de que la única liberación posible de la hembra pasaba por liberarse de los imperativos de su naturaleza, singularmente de la maternidad. A España no ha llegado ese debate y, francamente, lo celebro desde mi perspectiva sentimental y biográfica, pero sin la menor seguridad de que no acabe irrumpiendo cualquier día y nos pille con el pie cambiado como en tantas ocasiones, lo que no constituiría, desde luego, ninguna ventaja. ¿Será la coeducación un modelo agotado y no nos habremos dado cuenta? En ocasiones como ésta uno está tentado siempre de recomendar al personal que relea el “Emilio” rousseauniano y saque sus conclusiones pero que no se lo crea a pies juntilla.

24 Comentarios

  1. ¡Menuda cuestión plantea, querido amigo! ¡Lo van a echar a usted a los lobos! Pero no yo, desde luego, que comprendo que su argumento es ante todo expositivo, aunque no deje de sugerir el posible acabam,iento del sistema coeducativo. ¿Bien pensado, ¿por qué habría de haber un ÚNICO sistema? ¿Es que la Historia nunca se equivoca?

  2. Mire por donde resulta que el viejo debate contra la Iglesia va a ser reciclado por el progrerío e invocando la ciencia por añadidura. Personalmente (los curas sabemos mucho de seminarios) siempre me agradó la “mixta” porque creo que la convivencia no tiene más que camino que es la naturalidad. Pero, oigan, vamos a escuchar a esos expertos (yo le voy a pedir a jagm la biliografía) a ver qué razón lleva, si es que la llevan. Tendría gracia, eso sí, el asunto…

  3. Interesante. Hay que aclarar en serio eso de las diferencisas neurológicas entre los sexos, y en caso de haberlas demostrado, determinar hasta dónde alcanzan y cual debe ser la respuesta social (educativa, convivencial) sin prejuicios ni vejeces.

  4. La enseñanza mixta no ha agotado su capacidad; ha sido el sistema social el que ha introducido TAMBIÉN en ella unas pautas de comportamiento que la dificultan mucho y, a veces, en extremo. Pasa igual que con mla delincuencia juvenil, que no es que haya entrado en crisis sino que se produce en un medio que la propicia.

  5. Traumas había en los colegios mixtos y en los unisex. Y grandes envidias entre los alumnados de unos y otros. Personalmente creo que la coeducación es positiva en resumen, pero no veo por qu´ñe no considerar el tema a la luz de la ciencia actual.

  6. Mi experiencia docente me sugiere que si estamos comprobanmdo el mayor y mejor rendimiento de las féminas en el régimen mixto, pue que no sea ningún absurdo separar a la basca y adecuar las enseñanzas a las características psicológicas (neurofisiológicas) de cada sexo. Es una idea nada más, pero creo que merece la pena meditar sobre ella.

  7. Lo del ‘Emilio’ está muy bien, ya sabe lo que pensamos don Voltaire y yo mismo de Rousseau. En cuanto a la idea de fondo, debo decirle que es usted un camicace que se mete en todos los charcos. ¡Con lo fácil que le sería escoger temitas suavones, ya sabe, líricos y así! Usted sabrá lo que hace. Yo,. por mi partte, bien sabe que se lo agradezco desde que le hablo de tu.

  8. Lo había pensado muchas veces sin atreverme ni a exponerlo. Si usted dice eso en público, como acaba de hacer, lo tomarán por un retrógrado, es más, en este momento por un “pepero”. Pero eso no debe amilanarlo. Esta (usted lo dijo) es una profesión de alto riesgo… o (añado yo) no debe de merecer la pena.

  9. No puedo estar de acuerdo con usted hoy: la Historia no recorre el camino de vuelta nunca, señor mío, y separar las aulas por sexos sería recorrerlo al revés.

  10. Que se cree usted eso, míster Císcar, que se cree usted eso. La Historia es reversible hasta donde se quiera. ¿No se ha enterado de lo que se hoy estápasando en este mundo demente?

  11. Nunca lo había pensado tampoco, me parecía una batalla ganada para siempre. Perop bien pensado, si se demuestra esa desigualdad, adecuar los instrumentos docentes sería lo lógico. Una cosa es la separación por razones moralistas o otra la que obedecería a razones funcionales. Ya dice la ciolumna que enm Inglaterra los buenos centros son “single sex”. A ver por qué creen que los ricos envían a su prole a ellos.

  12. Yo, que este Hombre, me presentaba a un concurso de dardos. Tira dos, así como quien no quiere la cosa, y hace dos dianas perfectas.

    Vamos a ver, hablando de bioneurofisiología -será por empalmar, huy perdón, palabros- ni anatómicamente, salta a la vista, ni fisiológicamente, ni neurológicamente -ahí sí que se avanza a la velocidad de la luz- son ‘iguales’ mujer y varón. Otro día hablamos de la igualdad de oportunidades. Sólo a una señora muy empestillada en sus ideas se le puede ocurrir que librar a la mujer de la maternidad es liberarla de sus caenas. Va contra el instinto de conservación de la especie, presente desde las criptógamas a los quelonios.

    La coeducación. Pido al menos la libertad de elección. Tanto lo unisex, como lo separasex tienen su cara y su cruz. ¿Y por qué no una tercera vía? ¿Qué sentido tiene que hagan gimnasia juntos acémilas y acémilos a los catorce años? ¿Que ellos marquen paquete y ellas adopten modelitos deportivos provocativos? Trasládenlo al latín o a la química orgánica. Tal vez estoy proponiendo una burrada -una no es muy fina de intelecto, ya me conocen, pero sumisa en aceptar collejas- pero si se va a una enseñanza personalizada, no veo disparatado del todo el posible -imposible con tanto dogmático suelto por ahí- modelo.

    (fr d contxt: ayer tuve la santa paciencia de ver durante casi veinte min. al Chavito y al Arenita. Juntos no valen ni un pimiento. Por separado, menos que una ramita de perejil cada uno. Si el escudo del barça es torpón y estropajoso, el niño del boticario tiene menos fuerza que una casera abierta desde la nochevieja. Nos queda furgón de cola hasta el 2.099. Mínimo).

  13. Pepe Griyo
    16:58
    Yo tuve la suerte de estudiar en un colegio mixto, que era la excepción, y aunque las chicas eran las mejores de nuestro curso, salieron excelentes profesionales masculinos. No yo.

    Pero según todo lo expuesto, yo preguntaría cuándo juntarían a las chicas y a los chicos. A lo mejor convenía montar universidades para chicas y universidades para chicos, de donde saldrían médicas de educación femenina y médicos de educación masculina, juezas de educación femenina y jueces o juezos de educación masculina, y rizando el rizo, podríamos llegar a juezas y médicas para mujeres y juezos y médicos para los hombres.
    Naturalmente para juicios entre hombres y mujeres, como por ejemplo herencias y divorcios, necesitaríamos jueces gais.

    No lo entiendo.

  14. No hay que llevar tan lejos lo que el jefe no lleva más que hasta su justo sitio, don Pepe Griyo, que es justamente señalar la paradoja de que sea desde ambientes progresistas (y eso es absolutamente correcto) desde donde se empieza a reclamar esa “vuelta atrás” que a lo mejor no lo es. Diferencias hay, y nadie puede decir que una docencia que las tuviera en cuenta no diera resultados mejores.

  15. Aquí fue Bush quien derogó la norma en cuestión pero hay que decir que nunca dejaron de existir, por influencia inglesa, centro “single sex”, que en efecto, así se les denomina, y que lagunos de ellos fueron y son muy prestigiosos. Lo del nivel universitario es ya menos lógico, porque para esa edad la madurez –que es lo que se cuestiona– ya está normalmente decidida, don Griyo.

  16. Van ustedes, con la vieja loca a la cabeza, preparandole el camino a los obispos ayatolás. No me explico como no les da vergüenza.

  17. Lo de Alemania es cierto y fue el Der Spiegel, tan socialistón él, el que abrió el incierto melón. En España no creo ni que se hayan enterado de ese debate, atento como anda el personal a otras luchas más perentorias y, también, a otros disparates menos comprensibles.

  18. De lo más interesante. Y provocador. Me explico algunas reaccuiones que ha habido hoy pero creo haber entendido que jagm sólo nos informaba de una cuestión que etá planreada en muchos países y de la posibilidad de que ésta acarree un cambio docente que hoy nos resulta impensable pa muchos, aunque no a muchos otros.

  19. Sociata, carnes mías, eso no es una colleja sino un gancho a la mandíbula. Pero no te equivoques con lo de vieja y loca. Vieja, vale, porque soy muy mayor, pero loca, no. Locaza, oigg.

  20. Soy como don Griyo , no creo que haya que volver a la educación separada , aunque como la tierra es redonda cuanto más avanzamos , cuando nos damos cuenta hemos vuelto al punto de partida.
    Que las chicas sean más maduras hasta los 17 o 18 años , incluso hoy día un poco más tarde, es cierto, pero luego los varones se imponen y en la universidad generalmente destacan ellos.
    Creo que viene bien que los chicos y las chicas se codeen, porque aprenden a conocerse, y más aun en una sociedad donde a menudo los críos no tienen hermano o hermana y no tratan al sexo opuesto.
    La realidad es que hay escuelas en donde la mixidad es problemática porque las chicas se sienten avasalladas,o marginadas porque hay pocas, y el ambiente es duro y machista. Como estudian mejor además en ciertos ambientes en donde NO HAY que trabajar cumulan los inconvenientes, y los chicos tratan de intimidarlas. He leido algunos testimonios de chicas que estudiaban en liceos profesionales y lo que vivían era muy duro. Pero, a mi modo de ver, lo que hay que hacer es educar a los chicos, y no separlos de con las chicas. Generalmente, en una clase donde hay muchos chicos y pocas chicas el nivel es mas bajo, (el de los chicos tambien porque las chicas sirven de motor), y suelen ser clases más brutales, más bastas. Sin embargo hay situaciones en donde vendría bien que se separara los sexos, para evitar que se manifieste la prepotencia de algunos bestias.

  21. 23:20
    Por favor, amigos míos, no me tomen en serio cuando exagere.
    Sólo quería ironizar sobre lo imposible de una reforma tan chocante para la progresía oficial. Más bien estamos en el camino de enseñar relaciones sexuales escolares y por supuesto diversidad sexual para no excluir a nadie.

    En cuanto a la Universidad, doña Sicard, ya hay mas médicas que médicos y juezas que jueces y eso que todavía no hay juezas en edad de jubilarse porque antes no eran admitidas en la carrera judicial.

    Ellas son más listas. Desde el primer año hasta el último.

  22. 00:55

    Con estos dos membrillos el futuro es color totalmente ala de mosca. Expaña se encamina de la cutrez ambiental y asfixiante a la más brillante y maloliente miseria.

  23. 00:19
    Aclaro:
    El anónimo que me precede, al que parece que le adelanta el reloj, no soy yo.

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