Hace unos días el consejero de Empleo, personaje inefable, exigía “decencia” a los mineros de Boliden que protestan por el incumplimiento del compromiso de recolocación de la Junta. Ahora sabemos que de los 1.900 parados que dejó en la cuneta la otra multinacional, Delphi, y a los que la Junta prometió colocar antes de tal día como ayer, sólo 90 han conseguido lo comprometido. ¿A quién hay que exigir decencia, consejero, a los trabajadores maltratados o a quienes, en cada caso, los trastean por bajo desde los despachos para salir del paso? La próxima vez que se produzca un conflicto similar la Junta va a pintar poco. Quedará solo el conflicto con todas sus consecuencias.

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