Me dice alguien que la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que ha dejado fuera de combate al submundo etarra reafirma la realidad de Europa, es decir, nuestra condición europea. Le digo que confirma y define, a un tiempo, porque la verdad es que, en buena medida, el retraso funcional, práctico, de la Europa ahora unida se debe, sobre todo, a la vaguedad de su concepto. Una sentencia como ésta nos revela la realidad de una comunidad jurídica y, en consecuencia, también moral y ética, que es algo infinitamente más convincente que la existencia de un colectivo mercantil –la llamada “Europa de los mercaderes”—que, al menos sobre el papel, no era ya novedad desde el siglo XVII. El maestro Adrados nos ha enseñado que Europa fue al principio sólo un concepto geográfico que sólo muy lentamente se irá cargando de contendido ideal, una idea que él simboliza en la imagen de la cebolla formada por capas sucesivas –la herencia clásica, la cultura medieval, el decisivo aporte del Cristianismo–, una aventura que culmina el humanismo y la Ilustración define de cara al futuro. Más allá del ámbito, Europa es la idea: la idea que, cerrada ya en pleno siglo XX, implica un conjunto de valores, toda una axiología sincrética pero eficacísima a la que con todo derecho debemos llamar nuestra ‘civilización’ genuina, realenga. Un espacio humano voluntariamente sometido a una ley común constituye, de hecho, una nación en el sentido más propio. Esa sentencia ha hecho más por el proyecto continental que todos los avances institucionales juntos.

 

Explica Adrados que Europa fraguó no sólo por la acción de fuerzas históricas favorables sino, sobre todo, por su reacción instintiva (y racional) ante esos “enemigos que unen”, en nuestro caso, señaladamente, el Islam pero también, eventualmente, cualquier otro factor desafiante. Lo que fue mito antes que geografia y geografía antes que civilización, acabó erigiéndose sobre un cimiento moral común, base de un proyecto de vida social compartida, y ésta, la vida, reclamó un orden normativo capaz de garantizar el equilibrio entre las partes, tan diversas, de ese conjunto histórico y, en ese sentido, artificial. La Europa cultural se adelanta, como ha hecho siempre, a la Europa política, se impone como una realidad práctica nutrida en el meollo mismo de la utopía, y es el derecho, el gobierno moral y político del vivir cotidiano, la avanzadilla que abre camino a los pueblos. Nos sentimos hoy más europeos –lo fuimos desde muy antiguo, antes que muchos otros—porque acatamos el fallo distante pero íntimo de un tribunal sin fronteras. Y nos suena mucho más cercano y comprensible el anuncio de Hugo: hoy día existe una nacionalidad europea como en tiempos de Ésquilo hubo una griega. Si me apuran, y a este paso, quién sabe si incluso mucho más cohesionada y eficaz.

12 Comentarios

  1. Inteligente y culto comentario el de hoy, brillante conclusión sobre el asunto de la sentencia. La teoría de Adrados (que agradecería se detallara) es, com o casi todo lo suyo, brillante y sólido. Europa no será una realidad transnacional proque haga negocios en conjunto, sino porque se logre instilar en la opinión de sus muy diferentes mentalidades nacionales un valor común. Y el derecho es un buen instrumento para empezar esa tarea. Agradezco especialmente el tema y el tratamiento.

  2. ¡Bingo!, mi don JA. A uno le duele la retina y el caracol del oído interno de leer y escuchar a cuatro vainas, de todo el espectro politiquillo nombrar con énfasis lo de el mundo de (la) Eta. ¡Ni mundo ni leches!. Bien puntualizado lo de submundo, que yo incluso matizaría como inframundo. Cincuenta criminales y ciento pico y mil tarugos que los apoyan, bien por puro interés cerril, o por ser parientes, afectos y deudos. ¿Esto es un mundo? Para quienes tenemos una edad nos suena a sainete de Muñoz Seca, o sea al baúl-mundo de donde solía salir alguien con cara de tonto.

    Por otra parte, aparte de europeo, que uno ya se sentía así desde que empezó con el Método Pèrrier para el estudio de la lengua gabacha, lo que verdaderamente deberíamos celebrar es ser euristas, todo lo contrario que los euroescépticos, ya que la moneda común y sus requisitos nos van a salvar, Deo volente de caer en el corralito al que parecen empeñados en acarrearnos estos torpes del ano -cagondié, no encuentro la virgulilla de la eñe- que firman en el boe.

  3. Gran tema, para ser tratado más pro extenso, pero muy bien resumido., Europa se hace en la vida cultural, en la práctica social determinada por un derecho unificador y una cultura tendente a la homogeneidad en el progreso. Eso es lo que supone la herencia griega más la cristiana juntas, la elaboración revolucionaria de los ilustrados y las aportaciones posteriores. Muy interesante. Hoy iba la cosa de tiros largos.

  4. La cita de Francisco Adrados no está en nin gunoi de sus libros, mque conozco como especialista de la disciplina. Creo, aunque no lo aseguro, que pudiera pertenecer a alguna intervención no libresca puesto que lo citado por gm es absolutamente propio suyo.

  5. No creo descubrir nada que ja quiera tapar si informo que la cita en cuestión pertenece al discurso de entrada de Adrados en la Real Academia de la Historia.
    ja utiliza a la perfección esas ideas del maestro, y plantea con rigor la evolución del concepto de Europa, que él mconoce bien porque otro maestro suyo, Díez del Corral, ya se ocupó brillantemente del tema en “El rapto de Europa”. Se ve que estos antiguos alumnos de las CCPP complutenses no olvidan a sus maestros y siguen por sus sendas. Buena señal. Nota de dignidad indudable.

  6. Un 10 para esa columna culta, y sobre todo verdadera. Señalar el fundamento greco-cristiano de Europa es importante en un momento en que hay ignorantes que lo discuten. Hay que añadir la “capa de cebolla” de la cultura medieval, románica y gótica, con sus defectos y aportaciones, así como el factor cultural árabe, que sirve de trsmisor de la cultura clásica perdida. Europa es más Europa hoy que posee un derecho común y vinculante. No hay mejor vacuna contra los taifismos catetos, por otra parte.

  7. Una interesante reflexión sobre lo que es Europa y sobre nuestra relación con ella. Puedo no estar tan de acuerdo, en cambio, con la cesión de derechos a ese poder transnacional, que nos hace súbditos de Bruselas o de Estrasburgos en muchos sentidos.

  8. Europa es una lonja y poco más hasta ahora. Hay que reconocer que la existencia de instancias judiciales como ésa copnstituyen un a garantía para el ciudadano edspañol, tantas veces indefenso ante la escasa agilidad y hasta la arbitrariedad de algunos de nuestros jueces.

  9. La vieja Europa es eso, Cultura, capas de Cultura, la cebolla de Adrados, Grecia, Roma, Cristianismo, cultura medieval, humanismo renacentista, ismos modernos. Sin eso, un referente geográfico, en efecto, un vago concepto hecho de mapas imaginarios, con ríos y montañas, limitado por dragones y mares tenebrosos. La sentencia a que alude ja es importante por lo que él dice: porque una patria es un conjunto avenido bajo una ley común, más que cualquier otra cosa por la que suspiren los pardillos.

  10. Llevo leyendo aus artículos casi 20 años pero mi edad anda por los cuarenta. Comprenda la responsabilidad que supone poseer un púlpito diario (también debe de suponer un trabajo tantálico, seguro) desde el que uno va conformando insensiblemente la emtalidad de otros, quizá de muchos. En su caso, pues de otro modo habría dejado de leer sus escritos, es mucho lo que he aprendido de usted, mucho lo que me ha ayudado a entender una realidad que la mayoría de los comentaristas no hacen más que arañar en su costra política. Usted, no. Usted va al centro, a la médula, ahonda con su habilidad dialéctica y su gran cultura, para en definitiva ofrecernos un producto de primer orden que no estoy seguro de que su periódico valore adecuadamente. NO QUIERO METEREME EN COMPARACIONES, claro está. Siga pro donde viene, amigo gm, seguro de que muchas personas que ni le conocen cara a cara, lo tienen al lado como un amigo seguro y alguien en quien se puede confiar. Yo no compraría el periódico cada mañana para enterarme de las miserias de los políticos o las obsesiones de los periodistas. Pero creo que, por ejemplo, lo que usted hace no es periodismo sino algo que tiene que ver mucho más con la cultura. Yo acabao de entrar en la Universidad vía mayores de 30 años y querría estudiar sociología. No sabe la falta que nos harían profesores como usted… que dejó de serlo.

  11. Hoy domingo 5 de julio me acerco a leer a don José António y como siempre retomo lo que no había tenido tiempo de meer y caigo sobre este soberbio artículo.Es la primera vez que leo una explicación clara e inteligente de la idea que yo me hago de Europa y siento no haber podido reaccionar a chaud. Europa no existe más que en nuestras mentes y será lo que hagamos de ella. Por ahora es eso: la vieja Europa de los mercaderes , por eso está sin sangre, sin ánimos y si seguimos dejándosela, dentro de poco la matarán.
    Un Beso a todos , con 3 días de retraso.
    PS : emocionada aportación y testimonioo de Juan Lanas…

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