El Tribunal Supremo ha pulverizado el proyecto de la Junta de Chaves de cobrar a las tabaqueras, como si estuviéramos en USA, el daño producido por el tabaco a los fumadores. Dinero y tiempo perdido, daños a la industria andaluza del género y nada en conclusión: buena lección para los adictos al electoralismo. Sin contar con la lección política, es decir, el ridículo doble papel de una Administración que defendía el cultivo del tabaco al tiempo que denunciaba sus consecuencias. ¿Puede el poder político exigirle responsabilidad a las tabaqueras y al mismo tiempo forrarse con sus impuestos? Un buen revés para una Junta tan pródiga en brindis al sol.

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