Humo blanco, por fin, sobre el palacio de San Telmo. Parece que los partidos ayer competidores y hoy socios han decidido propiciar el “cambio”. Y lo han hecho (de momento) negro sobre blanco, plasmado en no sé cuántas medidas regeneradoras de esta precita autonomía. ¿Punto final? No, punto de arranque en todo caso, porque ahora viene lo difícil, que no suele ser tanto arrancar el motor como mantenerlo en marcha. ¿Serán capaces esos socios de completar la ecuación, lo serán de supeditar sus intereses al bien común y de no caer en las viejas tentaciones? ¿Y la Oposición, será “leal” (a la voluntad mayoritaria) o vendrá rabiosa con el cuchillo entre los dientes? Cuando la ovación disipe esta humareda comenzará de verdad el trabajo político.
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