Por si no fuera bastante para su descrédito el caso de la ayuda concedida por la Junta a un empresario que ni siquiera la había solicitado aún, ahí tienen el de otro “emprendedor” al que –según probaba ayer documentalmente este periódico—la consejería de Empleo “prejubiló”, agárrense ustedes, a la edad de… ¡68 años cumplidos! La crónica de la autonomía, degradada durante decenios, empieza a ser sencillamente delirante y sus ocurrencias merecedoras, no sólo de la crítica indispensable, sino de que, de una vez por todas, la Justicia intervenga para decir donde acaba la mera insolvencia y donde comienza esa inexplicable arbitrariedad cuya impunidad deja estupefactos y desmoralizados, a infinidad de ciudadanos. El de este “post-jubilado” bate por ahora el récord del absurdo, pero no tendría nada de raro que más pronto que tarde otro “caso” bata su marca.

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