Nada más conocerse la sanción impuesta por el Vaticano al fundador de los Legionarios de Cristo por sus grandes pecados de pedofilia, un periódico gubernamental se ha apresurado a revelar con las del beri que tanto José María Michavila como Ángel Acebes, ex-ministros ambos del PP y portavoz del partido este último en la actualidad, pertenecen a esa perjudicada orden o cofradía o lo que sea. También hace poco que César Vidal descubrió, en su imprescindible manual sobre los “hijos de la viuda”, que de los cinco miembros de la gestora que eligió a González tras la crisis provocada por la renuncia al marxismo, tres ellos –Federico de Carvajal, el venerable don José Prat y Carmen García Bloise– pertenecieron a la masonería, o que el actual Maestre del Gran Oriente Español sería un antiguo diputado del PSOE. Hasta Gaspar Zarrías o Enric Sopena dice César que gastan mandilillo, y en algún papel francés he leído estos días que en Cannes no han faltado extravagantes exhibiendo en sus camisetas por los andurriales del Festival, como logos anacrónicos y seguramente irreconocibles para la ‘basca’, la escuadra y el compás de los fracmasones de toda la vida. Hay países como Francia –de Inglaterra mejor no hablar—en que la masonería no pasa de ser un respetable pub frecuentado por jóvenes ambiciosos y ancianos contemplativos, pero en España la verdad es que la condición de masón ha constituido siempre y sigue constituyendo un arma enarbolable o arrojadiza pero siempre contundente. Aquí al adversario de izquierda lo situamos a las primeras de cambio en una logia, y creo que es sobradamente significativo que para acribillar al Opus no hayamos hallado mejor metáfora que homologarlo precisamente como una suerte de contramasonería calcada por inversión en los talleres de la astucia vaticana. En un país como el nuestro ya es raro que haya tenido éxito un rollo tan trapacero como el tramado por Dan Brown en torno a María de Magdala y al inverosímil ‘Priorato de Sión’, pero ya ven que tanto la acusación de hermano masón como la de mílite católico siguen encajando a las mil maravillas en la honda pedrera de nuestra inveterada incivilidad.

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Lo que pasa también es que ya no sabe uno a que carta quedarse, porque si antes un conspirata anticristiano iba a la hoguera con tal de no desdecirse ahí tienen al propio Brown protestando su inocencia y hasta sugiriendo que la difusión de su mito (esto es, la venta de su libro) puede contribuir activamente a la recristianización que bien necesitaría, desde la perspectiva eclesiástica, esta sociedad tan severamente desacralizada. Es más, no hace ni quince días nos enteramos de que los masones españoles pertenecientes al Gran Priorato de Hispania han solicitado a la Conferencia Episcopal que, atendiendo a la circunstancia de que el Régimen Escocés Rectificado al que pertenecen “es totalmente cristiano”, les levante la excomunión que pesa sobre ellos

y suavice la mano de hierro que Wojtila les asentó sin miramientos. Y eso tampoco es, oigan, porque no me parece justo tener un pie en una acera y el otro en la de enfrente, ni comprendo bien (ni mal) cómo es eso de que un masón profese el cristianismo cuando lo suyo fue siempre que, para los ‘hermanos’, Jesús no fue sino un maestro más, “el hijo de José” que respetaban tanto pero no más que a Enoc o a Abraham, Pitágoras o Platón, sin excluir a Mahoma “el hijo de Abdullah” con su ley y todo. Por lo demás, y en cuanto al país respecta, ya ven que estamos donde siempre estuvimos, es decir, enterrados hasta las corvas en el óleo goyesco, tranca en mano, que si este masón, maricón el otro, atizándole a cada cual donde más le duela. El día en que me enteré de lo de Gaspar se me cayeron los palos del sombrajo, para qué les voy a decir otra cosa, incapaz de comprender cómo se las habrá aviado para mantener la doble militancia y de dónde sacará tiempo ese azacán para las ceremoniosas ‘tenidas’.

11 Comentarios

  1. Suena lindo, ¡la masonería, pero ¿de verdad, querido, que las cosas son así, cierto que vos creés en esa novela? Seguro que si lo dice es que sí, y por eso me cuesta aceptar que anden los políticos todavía en esa penumbra. Imaginá, tíos hechos y derechos con mandil y compás, jugando a las bandas secretas! Un día a ver si me animo y les cuento de cómo va ese negocio por acá.

  2. No sé por qué niega gm el derecho del masón a ser cristiano cuando en su época apoyó tanto, como todos sus compinches, el diálogo entre cristianos y marxistas. ¿No defienden a los teólogos de la liberación que son guerrillleros en muchos casos? Puede que tenga sus razones, cuidado, pero así de entrada yo no las veo.

  3. Ya no lem falta más que decir, con Ricardo de la Cierva, que ZP y sus ministros son masones, como el abuelo famoso. Yo creo que gm se deja influir demasiado por César Vidal, y me extraña esa extraña “obediencia”, tan impropia de un rojo como él. ¿No habrá también mandilillos por medio? No me tomen en serio, que uno es un viejo reviejo y todo esto de la masonada le suena a cosas de la lejana juventud. Querido y admirado, jagm, por favor, sea indulgenhte con mi broma, pero no la eche en saco roto.

  4. Yo creo que es bueno que se vaya conociendo el “misterio” de la masonería sin mayores camelos, que se vaya dando a conocer su realidad, el hecho de que es cierto y no imaginación de ciertos integrismos, que ha habido masones y que han participado de modo concertado en acciones políticas decisivas, al menos desde el siglo XVIII. Normalizar el tema está bien, sobre todo para preguntarse algo que me parece clave: si no hay ventajas en la pertenencia a la secta secreta, ni hay en su acción designios políticos, entonces ¿para qué se meten en ella gentes que van de Azaña a Zarrías? Algo buscarán ahí, como algo han encontrado en sus Partidos respectivos, unos y otros, todos. La teoría del objeto y sentido de los grupos de presión es muy antigua. Será un poco desmitificador pero resulta interesante saber que la militancia actual de la masonería no difiera gran cosa de la partidaria en ciertos ámbitos de la izquierda. La prueba es que siempre ha sido compatible y lo sigue siendo.

  5. De punta me ha puesto el cabello, señor anfitrión, nada menos que con el fantasma de mi juventud, el espectro de todos los seminarios, la hidra francmasona, los rosecruces, el Temple… Visto con perpspectiva resulta hasta romántico, produce cierta melancolía, porque es que me veo jovenzuelo medroso ante la idea de esos “todopoderosos” –¡y resulta que lo eran!– “hermanos” secretos, caritativos y universalistas, predicadores de un teísmo universal hecho con las mimbres cristianas. Muy bien, el tema y la denuncia de lo del male´volo intento de ensuciar el nombre de los exministros. Eso quien lo publicó fue El País. Aunque el columnista no lo diga, yo creo un deber de conciencia decirlo. ¿Será masón Polanco? Porque a este paso…

  6. Disculpen que entre tanto numen, una intercale la (in)modesta opinión de alguien que viene del mercado de comprar unas brecas que ya tengo en el horno.

    Veamos. Todo el mundo se ha colgado del anzuelo de los mandiles y el triángulo y sin embargo el Anfi ha empezado hablando de don Marcial Marciel o Massiel, o como se escriba, que no voy al pagUp a mirarlo ahora.

    Dos cosas. Una, que la pederastia es una consecuencia de la ausencia, de la condena atroz que del sexo la Santa Madre impone a sus seguidores más distinguidos. (No se me encalabrine, Reverendo que sabe que le quiero y le respeto). Alguien muy próximo me contaba cómo en un internado masculino, él llegó a dudar de su condición sexual. El motivo, de lo más simple. El mozo tenía quince años y se reía de todo el bromuro que pudiera contener el agua potable o la sopa. ¿Y qué ocurrió? Pues que empezó a enamorarse de un efebito, lampiño, dulce, de largas pestañas y sonrisa de ángel. Me cuenta riéndose que hasta un puñado de años después no comprendió que aquello no era un sentimiento “desviado”, sino que se enamoraba de lo más parecido a una chavalita que tenía a tiro.

    Muchos curas -excepto los gallegos, a quien los paisanos le buscan pronto barragana fija, para que no anden oliendo sayas ajenas- tenían en la clausura, o como se diga, de los seminarios parecida compulsión. Unos la alimentaban, primero matándose a gallardas y luego intercambiándolas con el amiguito. De ahí, a pasar al pecado nefando solo había un paso. Luego, ya cuajaditos, siempre les era más fácil quilarse a un monacillo que a una feligresa maciza.

    Cosa dos. Parezco una maestrascuela. Es un hecho que la derecha española gobernante siempre ha estado trufada de mozos de esos que se duchan con agua fría o se apretaban el cilicio. O que cantan su peculiar “novio de la muerte”, o están en el camino neocatecumenal o en alguna de las corrientes, espero haber dado con la palabrita, más o menos integristas de la Santa Madre.

    A los izquierdosillos, izquierqué, les quedan también sus rediles donde sentirse miembros de una hermandad. Un suponer, en la cosa del triángulo y el compás o ya puestos a creer en Dios Padre, sintiéndose comulgante con la iglesia de la liberación.

    Tendría gracia que cayesen los velos que ocultan las conciencias o se impusiera un nudismo de los cocos y viéramos levitar a los místicos de unas y otras secretancias, quien con los estigmas de la pasión, quien con el tatuaje del Ché crucificado o en resurrección gloriosa. Nos ha merengao.

  7. Creí en principio que doña Episimple iba a protestar indignada por el miserable tratamientod ado por ese “medio gubernamental! al asunto, o sea, tratar de embarrar de paso a Acebes y Michavilla, pero ver que la cos ava más bien de gallardas, qué obsesión, Dios, no son sólo los curas gallegos ni los yanquis quienesse salen de madre. Un poco de rigor no vendría mal ara comentar este artículo que dice mucho en poco más de 600 palabras (no las he contaod, pero por ahí por ahí irá la cosa).

  8. ¡¡Que risa!!

    Resulta que los mismos que han bendecido y legalizado el matrimonio homosexual, que tuvieron un ministro al que hubo que buscarle una amante del partido para alejar sospechas, señalan con el dedo a dos de los cuatrocientos mil “legionarios” que después de serlo llegaron a ministros y luego a exministros.

    ¿Qué piensan esos señores?¿Qué haber militado en la fundación de D. Marcial Maciel los hace reos del vicio nefando? ¿Que D. Marcial Maciel se tiró a los cuatrocientos mil adeptos?

    ¡¡Que risa!! ¡¡Que risa!! ¡¡Que risa!! ¡¡Que risa!!

  9. ¡¡Que risa!!
    Hoy nos hemos enterado que el desliz del juez del Olmo es por culpa del primer partido de la oposición.

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