Coincidiendo con la reunión de la FAO celebrada el pasado fin de semana en Roma, el Grupo Europeo para la Seguridad Alimentaria, compuesto por diversas ONGs, ha anunciado el fracaso del objetivo marcado hace diez años por aquella organización de reducir a la mitad el ejército de hambrientos del planeta Tierra antes del 2015. Según esos expertos, el ejército en cuestión ha pasado en esta década de 800 a 850 millones de personas en “situación de extrema vulnerabilidad”, eufémico concepto que trata de edulcorar la realidad tremenda de que, por dar un dato ilustrativo, cada día  mueran de hambre en este perro mundo nada menos que 24.000 desdichados, es decir, si mis cuentas no fallan, más o menos dieciséis víctimas por minuto, o sea, una cada dos o tres segundos, no lo sé exactamente ni lo quiero saber. La información recurrente sobre el hambre está teniendo un efecto tan perverso como previsible y es la desdramatización que, de modo inevitable, provoca la familiaridad. ¿Sabían que la propia FAO calcula en ochocientos millones los hambrientos que hay en el mundo y que cada año mueren de inanición ocho millones de seres humanos? Hace unos días la prensa española descubría –“a diez kilómetros de la Puerta de Sol”—un proceloso infierno, Cañada Real, en el que se pudren confundidos inextricablemente simples desheredados con drogadictos terminales y ciudadanos marginales con delincuentes de la peor calaña, pero la realidad es que esa postal resulta una broma si se la compara con algunos de esos grandes vertederos distribuidos por ahí en los que rebuscan su alimento muchedumbres desesperadas. El grupo ‘radical’ italiano, más o menos aglutinado alrededor de Emma Bonino, y Marco Panella, cifra en cinco mil millones de dólares la ayuda que Europa habría de añadir al famoso 1 por ciento del PIB sólo para frenar este silencioso genocidio que la insolidaridad civilizada viene provocando en África hace años. Pero es que en el ‘Primer Mundo’, aquí en el mismo cogollo de la civilización triunfante, la cifra de niños insuficientemente alimentados no difiere gran cosa de la del ‘Tercero’: más o menos, uno de cada tres. En Argentina se descubrió hace poco la tragedia de los niños de Tucumán que fue aireada con vehemencia por los mismos que contribuyen a la que padecen los niños cubanos, además de por las culpas de la dictadura, a causa del bloqueo impuesto por el “mundo libre”. Cañada Real está siempre aquí al lado, legua más legua menos, pero aquí al lado.
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Habría que acabar de entender dos cuestiones claves en este negocio. La primera es que el hambre la provoca la misma institución que la sacia, es decir, el Mercado, no sólo a base de infames medidas de regulación de stocks (destrucción de alimentos para proteger los precios) sino como consecuencia de los pactos leoninos que rigen el comercio internacional. La segunda es que el Sistema ha acabado por asimilar la disfunción, ha integrado el fracaso en su panoplia de éxitos hasta conseguir que una opinión babieca acabe por creer que el hambre es algo así como una consecuencia fatal de la propia vida, el único derecho de los que no tiene más ley que el apetito, como dijo alguna vez (cito de memoria) el vidrioso ingenio de André Suarès en su “ecce homo”. ¿Qué se muere una persona cada tres segundos, que cae un chiquillo cada dos por tres? Nuestra vaga pero elaborada “falsa conciencia” nos hace invulnerables a la misericordia sin necesidad siquiera de argumentos, a base sólo de la ominosa sugestión de que la suerte de la especie depende, casi de modo aleatorio, de una Madre Naturaleza transformada por el negocio en madrastra implacable. Esta misma columna contribuirá tal vez a reforzar ese efecto de asimilación que permite el prodigioso metabolismo del interés. El vientre repleto no tiene orejas. Al moralista que eso dijo habría que darle el Nobel de Economía.

32 Comentarios

  1. A ver qué ahcemso ahora con la columna perdida, que sólo doña Marta Sicard se ha dignado en comentar. Hoy jagm vuelve por uno de sus temas obsesivos para darnos la puñalada en la falsa conciencia, que es cierto que a todos nos mantiene al margen de las grandes tragedias. Me gusta copmprobar que hay escritores que no se acomodan a la comnvención sino que insisten cuanto haga falta para denunciar esas tragedias.

  2. Sé bien que ja confía poco en esas grandes tartas institucionales, la FAO y compañía, pesebres de muchos por lo general (hay también gente honrada en ellas, por descontado) que carecen de fuerza ante los poderes reales del mundo. Ya puede decir misa la FAO o los comités de la ONU que los EEUU no cederán sus ventajas en el mercado internacional, como no cederá esta Europa declamatoria e ‘ilustrada’. El panorama es malo. Tal como lo pinta ja. Y lo peor es que no queda sitio a donde dirigir la mirada. Hay columnas como la de hoy que es mucho más cómodo ignorar.

  3. Supongo informado a gm de que el hambre ha existido siempre, y estoy seguro de que tienen en su biblioteca sobrados textos ilustrativos desde la Antigüedad hasta hoy. ¿No tiene arreglo el hambre? La cuestión es por qué no lo tiene HOY, puesto que hasta que las tecnologías no han permitio la actual revolcuión de la producción alimentaria, se trataba de un problema sin salida. La “cáritas”, cristiana o no, fue la única respuesta histórica a la desgracia de la especie humana. Hoy la complicidad de los poderosos juegan el papel contrario.

  4. El hambre es condición de la especie, querido y esforzado paladín, lo que no significa que sea nevitable, sino que “esta” especie cruel y egoísta jamás estará por la labor de combatirla.

  5. ¡Que voy a decir yo, aparte de agradecerle a ja sus caridades, tan frecuentes, y tan despreocupadas por la mala prensa que suelen tener! Acaban de decir aquí algo terrible pero no insensato, y es que hay hambre entre los hombres porque los hombres quieren. Gracias por aportar datos: es lo único que nos queda que hacer, puesto que los que mandan ya los conocen de sobra. Y por sentir como suyas las trsistezas ajenas, que es la mejor preuba de humanismo. Hoy siento por usted, como tantas veces, un respeto que quisiera ser mayor aún.

  6. Vaya palo el de ayer, colegas. Ahí se queda enterrada una columna que les recomiendo, y no parece que estos fallos tengan arreglo. A Internet le falta mucho por mejorar, pero le sugiero al Jefe que gestiones solo su página, con sus propias manos, y probablemente los resultados serán mejores.

  7. Echo de menos la habitual observación de jagm sobre el hecho de que aquí, entre nosotros, también hay hambre, y si no que lo diga “Cáritas” y su famoso Informe que él tantas veces recuerda. Pero quizá va implícita en el razonamiento o se me escapa a mí, tras leer con respeto el texto.

  8. Para Beturia.
    Sí, se le escapa. Relea y lo comprobará. El tema, reiterado aquí tantas veces que honra al autor, es una pesadilla. A mí cada vez que me caen encima esas estadísticas que maneja ja se me cae el alma a los pies. Pero ahí estçan los hechos. Hace poco me dí cuenta de que un alumno mío, cais un niño, disimulaba su hambre; informé en el claustro de ese drama y se me contestó que el hambre no era un problema del centro. Ni siquiera (hablaba una responsable (?) de lo más progre, claro) se acordó poner los hechos en conocimiento de la Administración. La solidaridad es un lujo. Pero para cierta progresía es un engorro.

  9. El que no trabaje que no coma. Lo dijo el Apostol Pablo y sería justo aplicarlo. Pero aquí parece qu eocurre lo contrariuo: come más quien trabaja menos. Los niños explotados, los pueblos hambrientos, son los objetivos de las grandes multinacionales. Ahí tienen lo que está courriendo en China, un país donde hay un hambre atroz junto alos nuesvos millonarios. Lo dicho: aplicar la doctirna del Apostol empezando por arriba.

  10. A pesar de los avances tecnológicos con el aumento de la producción agrícola hoy hay más hambre que posiblemente en el siglo XII por poner uno.

    Me refiero a hambre, como consecuencia del hacer humano. La lucha entre la “Naturaleza” y el hombre ha producido grandes períodos de hambruna.

    El hambre de hoy es en su mayor parte debido a las desigualdades entre sociedades. Que son abismales como nunca en la historia de la humanidad.

  11. Para servidora los números gordos tienen poco sentido. Tan injusto, injustísimo, execrable para todos nosotros, es que muera un niño de hambre cada minuto como cada hora.

    A una se le viene el alma a los pies cuando lee y piensa estas cosas. Un único consuelo sé aplicarle al tema. Se basa en el viejo dicho de dos compadres. Uno le dice al otro:
    – Compadre, el mundo está lleno de sinvergüenzas… Y el otro responde:
    -Pues vamos a tener vergüenza usted y yo, y ya habrá dos sinvergüenzas menos en el mundo.

    El otro día yo apuntaba -un lavado de conciencia al cabo y al fin- que si destinamos el equivalente a un 70% por ciento, y por qué no un 200% de algunos de nuestos gastos superfluos a aliviar al prójimo/próximo, habrá uno o dos desgraciados menos que pasen gazuza.

    Se me tildó de voluntarista. Así no se arregla nada. Pos fale, pos m’alegro. Vamos a aprendernos la fórmula del ácido bórico y vamos a dinamitar la sucursal de banco que más coraje nos dé.

    No ha merengao.

  12. Muy bien dicho pero a mí lo que me molesta más´.casí más que mi mala conciencia por lo poco que puedo hacer es la tremenda irresponsabilidad de los que gobiernan esos paises de hambrientos donde viven también. y muy bien.una clase de riquísimos.y que utilizan para cuenta propia los fondos mandados por Europa ¿se sabe esto o no?

  13. Me parece que don Juan Moreno se equivica cuando afirma que en el pasado hubo menos hambre que hoy. El hambre, como da a entender doña Epi, es igual siempre, y hoy hay más habitantes hambrientos del planeta, pero si guardamos las prorciones debidas, hemos de admitir que lo que sabemos (y hay mucha biliografía sobre el tema, sobre le E Media precisamente) es que el hambre en las sociedades viejas era terrible y asumida como inevitable.

  14. Yo no creo que se incurra en voluntarismo por decir lo del ahorro, como doña Epi el otro día, pero sí que este problema básico de la Humanidad no se arregla con parches. Éstoy conforme con la afirmación de que esta es la mejor edad, es decir, la menos mala, de la experiencia humana sobre la Tierra, pero ello no quita para que aceptemos, siempre en términos relativos, por supuesto, que este mal EVITABLE, TÉCNICAMENTE SUPERADO, y perdonen las mayúsculas, no ofenda más a la Razón y a la conciencia.

  15. Coforme en todo con Ropón. A otros les diría que jagm merece más cuidado al responder con la primera ocurrencia que se nos viene a la cabeza.

  16. 18:15
    Admítalo, Jefe, analice los comentarios y verá claro que los temas de conciencia nos superan, nos desbordan y no qureemos nír hablar de ellos. Sus cifras (no se´q por qué doña Epi dice que es igual una muerte que cien) son importantes y hay que difundirlas. Que la propia difusión acabe provocando el alejamiento de la sensiblidad es asunro para psicólogos, no para que isted se lo eche también encima. Ni nosotros, sus amigos.

  17. Interesante la alusicón al hambre de aquí, al hecho de que en una sociedad desarrollada (la novena del mundo o así) conserve comedores de caridad y haya constancia de poblaciones desnutridas por motivos económicos. En Andalúcía, si irnos más lejos, y a pesar de que aquí deberíamos estar ya en el último cielo de la revolución, tras tantos años de gobierno “obrero”.

  18. Me felicito de ver que denunciada la FAO, por la persona responsable del blog, como inconpetente, o insuficiente. Lo mismo que la ONU. Habría que hablar tanto de el Vaticano, de los países ricos, sabiendo que hay solución como está dicho pero falta voluntades de hacerlo.

  19. Viendo las cosas desde USA tood es más grave, si es posible, porque resulta que aquí también hay hambre, ¡en la 1ª potencia mundial!

  20. El problema es que los sistemas utilizados hasta ahora no han resultado eficaces. Las ONGs bajo sospecha, las oligarquías a las que tanto se refiere el anfitrión, rapaces, las potencias incapaces de renunciar a sus privilegios comerciales. Y encima la idea de que ayudar es enviar ayuda, por muy resiltiva que resulte a corto plazo, poco o nada arregla. No habrá silución mediana siquiera en tanto el “orden internacional” no se decida a darle la vuelta a este negocio antiguo, invirtiendo estratgéticamente cómo y donde convenga a todos y no sólo a unos cuantos. España sabe mucho de eso. ¡Si ayudó a los tiranuelos de Guinea, que por cierto nos visitan estos días!

  21. Recuerdo de mi infancia un hambre que hoy no veo, pero también es verdad que aquellas circunstancias (la psotguerra mundial y española) no eran éstas, ni entonces se sospechaba siquiera la nueva agricultura. Hoy el hambre es más “GRATUITA”, o sea, menos inevitable, más consentida. A los grandes les importa un rábano el hambre (y la sed) del mundo pobre salvo en las sobrecenas de sociedad a la americana, orgabizadas para recoger fondos.

  22. Gracias por recordra a los chiquitos de Tucumán, que murieron de hambre (se te olvidó no más ese recordatorio). Pero el otro día hablaste del hambre vergonzante de las familias humilladas por las crisis y no debemos olvidarlo tan pronto. ¿Es peor el hambre africana que la que padece un “cabecita negra” en el cinturón de Buenbos Aires o en el interior de Argentina?m ¿Y por qué hambrear en un país donde no seríamos capaces de consumir la carne y el trigo producidos? Hoy me hiciste sentir mal, amigo mío, pero te conozco y sé que este tema es para ti un viejo tema.

  23. Cada día este blog se internacionaliza más. Enhorabuena

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    En el medioevo lo que pasaba es que si había una mala cosecha en algún sitio, había menos dinero para comprar grano y sobre todo, la información y el transporte eran difíciles. Hoy, estos dos problemas están superados, lo que falta es la voluntad: los hambrientos no tienen recursos de forma que no interesa ver si precisan de algo y transportarlo.

    En Francia existen “restaurantes” para indigentes (les restau du coeur de Coluche) y tiendas donde las familias pobres pueden comprar lo que precisan a precios muy baratos, pero estadisticamente hay cada año menos alumnos que comen en el colegio por falta de recursos de las familias

    Hay que hacerse a la idea de que la situación mundial empeora, que la mundialización no arregla nada (menos en India quizás) y que cada día que pasa habrá más hambre.
    Por otro lado,y para ser honesta, el buen yantar es uno de los placeres que me quedan y reconozco que en esas ocasiones no pienso en los que se mueren de hambre, sino que disfruto lo que tengo delante.

    Sin embargo, estoy de acuerdo con doña Epi: la solución no es política, ni gubernamental, pero si cada uno se esforzara en dar algo suyo y ser hombre o mujer de paz creo que el mundo iría mejor. Cada uno de nusotros puede empezar por lo que le plazca.

  24. Queda todo dicho en la columna. Sólo tendría que deciros LA GRAN IMPOTENCIA QUE SIENTO.

    Quiero resaltar las palabras de D. Cura de Pueblo: “HAY HAMBRE ENTRE LOS HOMBRES PORQUE LOS HOMBRES QUIEREN”.

    Decir también a D. Beturia que José Antonio habla del hambre y la miseria que se pasa aquí, nombrando “el proceloso infierno que existe a 10 km. de la Puerta del Sol”.

    Termino con las palabras de Saint Germain:”…Y LO PEOR ES QUE NO QUEDA SITIO A DONDE DIRIGIR LA MIRADA…”

  25. No sé si Juan Moreno habrá votado en blanco o se habrá abstenido al final. Me he acordado de él pensando en que tal vez un defensor de la sociedad civil, como él es en el fondo, ha perdido una buena ocasión de votar a Ciutadans.
    En cuanto al hambre, discrepo de quienes se han pronunciado por la acción personal, algo así como “la jornada sin postre”. Y estoy con quienes defienden que esta es una cuestión política sin más. Lo que falla es el Sistema, con globo o sin globo. Y los Chávez, Evos y Lulas no son sino coaratadas del propio Sistema.

  26. Lamento desde París que no te ocupes de lo que aquí está ocurriendo/no ocurr8iendo, depende de que escuhces a Chirac o a Sarkozi, pero te aseguro que es preopupante… pensando en España. Cualquier día tenéis ahí el festival que estos días se vive aquí.

  27. 22:00
    Conozco por experiencia propia lo que es la necesidad ajena –mi experiencia en una ONG ya nombrada aquí me lo eprmite– y puedo decir que hay mucha de hambre vergonzante como alguien la ha llamado antes. Pero lo que jagm señala es otra cosa: es el gran fracaso del Sistema a nivel mundial, la prueba de su carácter explotador. Una pregunta quedará siempre ahí: ¿por qué si hay alimentos sobrados existe el hambre e incluso aumenta? Eso lo podría responder mejor que nadie la propia FAO pero no lo hará.

  28. De acuerdo con BArdo. Y por eso me permito insistir: puesto que ni los gobiernos, ni las organizaciones supranacionales, ni las ONG han conseguido resolver el problema, puesto que vemos que lo más eficaz son las pequeñas organizaciones que trabajan a nivel local, y puesto que todos nos sentimos algo culpables y vergonzosos, una solución a nivel individual y local puede ser el esfuerzo personal. Además, sí creo que muchos pequeños riachuelos forman grandes ríos.

  29. 23:57
    Sí doña Sicard y todos los demás. Este problema no se resuelve con caridad sino con JUSTICIA.

    Los pobres no están para que los ricos creyentes salven sus almas.

  30. Mi doña Bárbara me reprocha cuando dice :”no sé por qué doña Epi dice que es igual una muerte que cien…”. Creo que no ha cpatado mi idea y me permito aclarársela. Una, UNA sola muerte por hambre, ya es injusticia sonrojante. UN SOLO NIÑO que no tiene su puñado de arroz que llevarse a la boca es ya motivo para que nuestra civilización, nuestro Banco Mundial, nuestras orondas vidas occidentales y derrochadoras, se aflijan y mediten.

    Creo que en pocos temas como el tratado hoy por JA suscita tanta unanimidad. Incluso nuestro musulmán, que va haciéndose razonable -se ve que el personaje va siendo sustituido por la persona- nos ve ya de su lado. Alá le bendiga.

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