En un reciente informe sobre la situación actual del juego, Stela Benot apunta una vez más a la lastimosa contradicción que supone que el Estado explote fiscalmente actividades que él mismo denuncia como perjudiciales. En efecto, se impone una desagradable campaña contra el tabaco pero en la misma cajetilla que la soporta un sello garantiza el impuesto recaudado. Y en cuanto al juego, menudean también las denuncias de su peligrosidad, pero crece exponencialmente la recaudación estatal y autonómica. Que casi nadie desconozca a estas alturas el daño creciente que supone la ludopatía –en especial la juvenil y adolescente– rechina con el hecho de que en Andalucía funcionen 4.000 máquinas en 869 locales (¡120 en Huelva!) sin que exista siquiera una ley marco que regule la grave actividad. El cinismo institucional es realmente inaudito.

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