La sensibilidad democrática –más bien una hipersensibilidad lamentablemente selectiva, diría yo—ha dado en la singular locura de tratar con guante de seda a quienes menos puedan merecerlo. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, por ejemplo, ha preferido estos días rogar a los ‘okupas’ que se porten bien y no provoquen alteraciones y disturbios en las próximas fiestas de Gràcia antes que adoptar medidas que eviten lo que la experiencia demuestra que puede producirse una vez más. La democracia se esfuerza en ser exquisita pero la verdad es que no siempre es correspondida por los beneficiados, muy en especial desde que el sesentayochismo inspirador de nuestro sistema de libertades decidió eliminar del Código Penal la clásica figura del desacato como reacción, ciertamente no poco explicable, de una generación que había debido soportar el abuso que de ella había hecho la autoridad de la dictadura. En un coloquio celebrado en Sevilla –y Vaz de Soto puede avalar lo que cuento—me pareció entrever cierta condescendiente incredulidad de el rostro del maestro Adrados cuando conté a la asamblea que, en un juzgado sevillano y respondiendo a la correcta invitación del magistrado a mantener la compostura, un justiciable propuso a su Señoría la alternativa de practicarle un a’felatio’. No ignoro las razones que se dieron y siguen dando para arrebatar a los jueces su elemental derecho al respeto, ni tampoco el extenso movimiento que se registra en muchos países, sobre todo en la región hispanoamericana, para conseguir tal objetivo. Ahora bien, el espectáculo protagonizado por ese despreciable asesino etarra y sus imitadores, al que, un día sí y el siguiente también, estamos asistiendo en la Audiencia Nacional, no permite seguir invocando las finezas democráticas sino que aconsejan a adoptar sin demora medidas que protejan el imprescindible respeto al magistrado sin el que la Justicia resulta inviable. Será todo lo inconveniente que quieran los libertarios, pero que una basura humana como ese Txapote se permita presumir de su desobediencia y acabe calificando al presidente del tribunal de “mono de circo” pone en evidencia que nos precipitamos en su día al despenalizar el desacato, esa figura vieja que los juristas romanos idearon para proteger el honor imperial pero que luego ha sido norma permanente en todas las culturas jurídicas y en todas las épocas. Menos en ésta.
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Que los etarras han desafiado a los tribunales desde hace mucho es tan cierto como que esta crecida de la provocación responde a una estrategia deslegitimadora respaldada por la lenidad del Gobierno y en relación con el proyecto de la futura liberación de la delincuencia terrorista. Y hay que admitir que no le falta alguna razón a quien califica de circo a una Justicia que condena a un criminal a penas que superan el milenio a sabiendas de que entre la limitación del cumplimiento efectivo de las penas y los escandalosos beneficios penitenciarios, el criminal más abyecto y contumaz no ha de permanecer en la cárcel más que una temporada. En nuestra buena fe –eso no lo pongo en duda—nos hemos creído capaces de superar Justicias tan acreditadas como la británica, la italiana, la francesa o la norteamericana,  en las que, para determinados supuestos clamorosamente irreparables, se mantiene el cumplimiento íntegro de las penas sin límite alguno: mil años son mil años y no siete ni quince. La lenidad extrema de nuestro garantismo ha hecho de esos pringaos y chulos de barra unos héroes imaginarios a los que, si Dios no lo remedia, hemos de ver, más pronto que tarde, plantados bajo el roble sagrado recibiendo el homenaje el tío de txistu y los espatadanzaris. ¡Si es que es verdad que hemos hecho un circo de la Justicia! Seguro que Txapote intuye oscuramente que su chuleo se corta en algún punto con el buenísimo del propio Gobierno. Si supiera que tiene por delante lo se me merece y no un paripé, otro gallo le cantaba a él en la gallera de ese circo.

10 Comentarios

  1. Espero que tenga por delante lo que se merece, como dices, y no un paripé.

    En este triste episodio, mis sentimientos pasaron, de la absoluta indignación al ver a ese tipejo -“basura humana”, como muy bien dices- en plan chulesco con el juez, a la absoluta satisfacción de comprobar cómo su Señoría ponía sus cojones sobre la mesa como merecía la situación.

    Y, despues de meditar, me he tranquilizado ya que creo que quién queda en evidencia son “ellos”, “esos mierdas”, gracias a los medios, los oye y los ve todo el mundo, y nadie decente se puede quedar impasible ante tal expectáculo, y si los hay es que son iguales. ¡ah, se me olvidaba que he dicho, “decentes”!

    En delitos de sangre, sobre todo sin son así, a sangre fría, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de cumplir íntegramente las penas.

    Es más, cuando he meditado en mi convicción de estar en contra de la pena de muerte, siempre he pensado en el mismo ejemplo: que ETA me matara un hijo, entonces me pongo tan furiosa que siempre he llegado a la misma conclusión, lo mataría yo misma, con mis propias manos, ¡qué satisfacción de venganza!, y luego que me metieran en la cárcel o me mataran si ésta estuviera en el código penal, pero no consentiría nunca que nuestro Estado matara a nadie en mi nombre.

  2. “…quien califica de circo a una Justicia que condena a un criminal a penas que superan el milenio a sabiendas de que…(por) los escandalosos beneficios penitenciarios, el criminal más abyecto y contumaz no ha de permanecer en la cárcel más que una temporada…”

    Ya me imagino, aún es temprano, a mis don Ropón, mi don Otro Juez y algún otro Puñeta que se sienta aludido, protestando que ellos aplican la justicia, huy que se me olvida la mayúscula, cumpliendo unas leyes que otros garabatean.

    Ocho años tuvo Aznarín, pongamos que cuatro, para modificar el Penal. También dice mi don PJota en su homilía dominical de hoy que se le fue viva la ley de parejas de hecho, con lo cual hubiera dejado a mi don Zerolo con el culo al aire. Huy, otra vez.

    Esas Justicias acreditadas que nombra el Anfitrión, las de nuestro barrio en el planeta, mantienen la perpetua a la que servidora se apuntaría hasta el punto de hacerme depositar una papeleta de voto no nulo en las urnas.

    El Chapote –me niego a escribir en vasco, un idioma inexistente y artificial- no sólo se pone chulito con el cucaracha y patea los cristales, sino que es un vivo ejemplo a seguir por los chicos de la gasolina, en su obsceno desplante. Vayan, vayan como yo fui a las Vascongadas hace ya su buen puñado de años, cuando Rosa Díez inventó aquel eslogan de “Ven a verlo” o algo así –también decía que estaba prohibida la corbata o te correrían a chapelazos- para ver con qué descaro, impertinencia, gamberrismo y nula educación se comportan los cachorros de la nariz gorda y grande. Recuerdo que mi pareja y yo caminábamos por la derecha en una acera y varios animales con aspecto humano nos hicieron bajarnos a la calzada basados en su número, en su fuerza de gorilas no evolucionados entre risotadas y epítetos ininteligibles en ese mascullar erres y kas al que quieren llamar idioma.

    Cuando he vuelto a entrar en la France por los Pirineos occidentales, lleno de combustible el carro en Miranda y pago tapándome la nariz los peajes, no parándome hasta superar con creces la cuna del crimen.

    (Un besito, Ateli, amor).

  3. No nos confunda, doña Epi, incluso si decimos, porque no otro remedio, que un juez no puede hacer más que aplicar la Ley que le conmienda que aplique el Estado. ¡Huy, si los jueces contaran escenas como esa despreciable que ja nos recuerda en la Audiencia de Sevilla! El espectáuclo Chapote, por ejemplo, es intolerable y coña Etélite es muy ingenua cuando encuentra en la obligada reacción del juez una satisfacción que, desde luego, es muy “insatisfactoria”. Lleva razón jagm, el desacato es una figura necesaria, y el abuso de ella puede ser perfectamente controlado hoy por los mecanismos, más o menos gremiales o políticos, que vigilan a los jueces. Y en lo del cumplimiento íntegro, para qué hablar, entre otras cosas, porque aceptarlo no cierra la puerta al indulto, que siempre estará ahí.

  4. Ayer Doña Epi pasaba demasiado rápido sobre el problema de la tradición en torno ala pederastia. Yo le pediría a ja –aún consciente de que éste no es el sitio adecuado– que nos cuente lo que una vez me enseñó sobre el orígen dorio, y anteriormente tal vez indoeuropeo, de esas instituciones sociales, tan próximas al mito. Es un atrevimiento que sé que él me perdonará, pero que evitaría zonas de sombra como las (muy explicables) que hay en exposiciones tan elocuenbtes como sensatas de nuestra doña Epi. Jefe, lo siento, querido, pero es deber de todos ayudar en todo, no sólo en parte, con lo que uno sabe y posee. ¿No habíamos quedado en eso?

  5. No le des vueltas, ja, esta sociedad está en fase de enloquecimiento, y como bien sabes, eso sucede a veces en la Historia y luego se remanas. Hoy veo en El Mundo los 25 homosexcuales más influyentes de España. ¡Pues si esos son los referentes sociales de la nueva sociedad, vamos listos con el fardo! Tu crítica a Holanda, aunque irónica, parece dejarla aparte, cuando en realidad Holanda somos ya todos, ¿o no escuchamso a diario a esos Zerlos y Vázquez hablar de sus maridos? Hasta dicen que se ha casado ya por el nuevo rito homo una de las figuras femeninas más altas del país. Sodoma y Gomorra es un mito y, como tal, un aviso. Tú ensañabas eso hace años en la Compluetnse, no sé si te acuerdas. (Seguro que sí).

  6. Me apunto tambien a Chapote, o mejor Zapote, QUERIDA EPI y siento mucho lo que os pasó allí.

    A mí no me pasó nada cuando fuí, pero en Vitoria, quizás la menos racista de toda la comunidad, cuando entré en el barrio de “Las Cuchillerías”, la verdad que me acojoné un poco, pero de los cinco amigos que íbamos, cuatro estaban más acojonados que yo, hasta el punto que cuando entramos en una herrikotaberna, mi Santi me dijo: -“niña, no abras la boca, ¡eh!-, ¿me conocerá mi marío o no?. y, cuando yá habían pagado, me acerco al mostrador, los demás se retiraron un poco y digo: “-oiga, por favor, ¿dónde hay un cajero del Banco Bilbao-Vizcaya?”, ellos se relajaron, entonces.

    Pero por lo demás, bastante bien. Los vascos son gente muy agradables en general y muy amables en su trato.

    El comentario que he leído de “los 25 homosexuales más influyentes de España” y “las bodas gays”, comparándolo todo con lo que dice José Antonio sobre Holanda es de locos. Esta persona tiene un cacao mental que es demasiao par cuerpo, o es un retrógrado absoluto. ¿Qué tendrá que ver la aberración de la pederastia con las personas repetables que toman la opción sexual que deseen y quieran hacer el contrato del matrimonio.

    Aunque a mí no me guste ningún contrato para el amor, pero esa es mi opinión.

  7. El porblema no es la indfensión que provoca la desaparición del desacato. Los etarras se han rebelado em consonancia con la actitud del Gobierno, sabedores, primero, de que tendrán los mínimos problemas en pridiones y en la sala, y segundo, de que, má spronto más tarde, saldrán indultados. Ese despropósito/canallada es una promesa implícita que el Gobierno nunca ha querido desmentir sino todo lo contrario. Y que empieza a tener ya apoyo incluso entre los jueces- estrella… Para el retso, habremos de esperar un poco.

  8. 20:37
    Nada tengo que añadir a lo ya dicho sobre ese chapapote humano que chupa cámara a diario mientras hace una propaganda indecente de su próxima impunidad.

    Más que el desprecio que me provoca me importa el lamentable espectáculo que trasciende a los noticiarios internacionales. ¿Que piensan de la Justicia española en Francia y Argentina, donde tenemos blogueros? Quizás también en otros países aunque no me consta.
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    Yo fui testigo en San Sebastián con mi familia en pleno de algo que podría ser el principio de la calevorroca (la v es mía). Veíamos unas algaradas organizadas contra la policía y los transeúntes, el señor con chaqueta o la señora. del carrito de la compra, jugaban a despistar a la policía

    Desde aquel día voy a Francia por Candanchú o cruzo lo de los vascos por el puerto para no pagarles peaje, no bebo vino de la Rioja Alavesa, aunque quizás sea mejor, ni consumo productos vascos porque entiendo que de cada duro que vaya para allá algún centimito se va a la ETA. Avur (la v es mía)

  9. Métanlo en la cárcel de por vida, srs. ropones, y verán como no chulea. Al Capone se vino abajo en un mes, imaginen un chuleta de aldea comno este o sus colegas. Me parecuió suave el odio del Múgica hijo deseándole la muerte en prisión. Ojalá se pudra en ella.

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