A la vista de las condonaciones pasadas y presentes con que la exigente banca que esquila al ciudadano de a pie gratifica a los partidos e incluso a los políticos, tendríamos que preguntarnos cómo será la película una vez que Chaves consiga, manteniendo el régimen actual de control partidista de sus órganos de gestión, hacer de todas las Cajas andaluzas solamente una, grande y libre. No puede haber argumento para proponer unificar todo el sistema financiero regional y supeditarlo, en la práctica, al poder omnímodo de un solo hombre, el presidente de la Junta, que poniendo y quitando presidentes, tendrá en su mano alzarse con el santo y la limosna. Juntar la decisión económica al poder político es una temeridad que aceptamos como normal hace años y que Chaves se propone rematar ahora de una vez por todas, quizá por aquello de que más vale una vez colorado que ciento amarillo.

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